RESUMEN
Objetivo: Analizar los factores asociados al diagnóstico de muerte encefálica (ME) en hospitales del Estado de Sergipe.
Método: Estudio transversal realizado entre 2023 y 2024 en cuatro hospitales de Sergipe. Los participantes eran mayores de 18 años, de ambos sexos, con tres puntos en la Escala de Coma de Glasgow, lesión neurológica confirmada por tomografía craneal y ausencia de al menos dos reflejos del tronco.
Resultados: El estudio incluyó 69 participantes y se observó una mayor prevalencia de individuos del interior (65%), con una mediana de edad de 52 años (42,0–68,0), mujeres (59%) y de etnicidad mixta (62%). Las principales causas neurológicas fueron el accidente cerebrovascular y el traumatismo craneoencefálico. Las personas de mayor edad y las personas con cáncer tienen menos probabilidades de que se les confirme la ME. La variable lugar de residencia se asoció significativamente con el diagnóstico.
Conclusión: Se recomienda la integración de protocolos institucionales bien definidos, consultas de telesalud y capacitación profesional como estrategias que pueden conducir a un diagnóstico más rápido, seguro y equitativo en contextos de vulnerabilidad estructural.
DESCRIPTORES
Adulto; Muerte Encefálica; Epidemiología; Diagnóstico
ABSTRACT
Objective: To analyze the factors associated with the diagnosis of brain death (BD) in hospitals in the State of Sergipe, Brazil.
Method: Qualitative study based on the theoretical-methodological framework of French DiscouCross-sectional study carried out between 2023 and 2024 in four hospitals in Sergipe. Participants were over 18 years of age, of both sexes, with three points on the Glasgow Coma Scale, neurological injury confirmed by brain tomography and absence of at least two brainstem reflexes.
Results: The study included 69 participants and a higher prevalence of individuals from inland cities (65%), with median age of 52 years (42.0–68.0), female (59%), and of mixed ethnicity (62%) was observed. The main neurological causes were stroke and traumatic brain injury. Individuals in older age groups and individuals with cancer are less likely to have BD confirmed. The variable place of residence was significantly associated with the diagnosis.
Conclusion: Integration of well-defined institutional protocols, telehealth consultations, and professional training are recommended as strategies that can lead to faster, safer, and more equitable diagnosis in contexts of structural vulnerability.
DESCRIPTORS
Adult; Brain Death; Epidemiology; Diagnosis
RESUMO
Objetivo: Analisar os fatores associados ao diagnóstico de morte encefálica (ME) em hospitais do Estado de Sergipe.
Método: Estudo transversal realizado entre 2023 e 2024 em quatro hospitais de Sergipe. Participaram maiores de 18 anos, de ambos os sexos, três pontos na Escala de Coma de Glasgow, lesão neurológica comprovada por tomografia de crânio e ausência de pelo menos dois reflexos de tronco.
Resultados: O estudo incluiu 69 participantes e foi observada maior prevalência de indivíduos provenientes do interior (65%), com idade mediana de 52 anos (42,0–68,0), do sexo feminino (59%) e de etnia parda (62%). As principais causas neurológicas foram acidente vascular cerebral e traumatismo cranioencefálico. Indivíduos em faixa etária mais avançada e indivíduos com câncer tiverem menos chances de confirmar ME. Já a variável local de residência esteve significativamente associada ao diagnóstico.
Conclusão: Recomenda-se a integração entre protocolos institucionais bem definidos, consultorias por telessaúde e qualificação profissional como estratégia que pode levar a um diagnóstico mais ágil, seguro e equitativo, em contextos de vulnerabilidade estrutural.
DESCRITORES
Adulto; Morte Encefálica; Epidemiologia; Diagnóstico
INTRODUCCIÓN
El concepto de muerte biológica se reformuló en 1981 sobre la base de la Ley de Determinación Uniforme de la Muerte (UDDA). Esta legislación definió la muerte como un evento caracterizado por el cese irreversible de las funciones circulatorias y respiratorias (criterios cardiopulmonares) o por el cese irreversible de todas las funciones cerebrales, incluidas las del tronco encefálico(1).
A partir de la UDDA, Brasil y otros países adoptaron el concepto de muerte encefálica (ME). Así, la muerte encefálica se caracteriza por el cese irreversible de las funciones de los hemisferios cerebrales y del tronco encefálico, como consecuencia del compromiso de la circulación cerebral, secundario a una lesión conocida e irreversible(2).
El mecanismo de la ME parte de una descompensación en la presión de perfusión cerebral (PPC), que es el resultado de la diferencia entre la presión arterial media (PAM) y la presión intracraneana (PIC). El aumento de la PIC reduce la PPC, lo que, en consecuencia, compromete la circulación en todo el cerebro. Estas disfunciones presóricas provocan daños cerebrales y favorecen la aparición de un edema progresivo, debido a una oxigenación inadecuada. Este proceso agrava aún más la PIC, pudiendo culminar en herniación, interrupción del flujo sanguíneo cerebral y necrosis. En las lesiones anóxicas, la hipoxia estimula la liberación de sustancias citotóxicas y el desarrollo de edema cerebral(3).
Las principales causas de ME están relacionadas con eventos que afectan al cerebro, induciendo edema progresivo y posterior lesión irreversible. Entre las etiologías más comunes se destacan las enfermedades cerebrovasculares, el traumatismo craneoencefálico (TCE), la anoxia post-parada cardiorrespiratoria (PCR), las infecciones y los tumores del sistema nervioso central(4).
En la mayoría de los países, el diagnóstico de ME se basa en la evaluación neurológica de las funciones de todo el cerebro y del tronco encefálico, asociada a la ausencia de movimientos respiratorios. En Estados Unidos, el diagnóstico de ME se rige por directrices y protocolos establecidos por organizaciones médicas de renombre(5).
En Brasil, la Resolución del Consejo Federal de Medicina (CFM) n.º 2.173/2017 se formuló con el fin de definir los criterios para el diagnóstico de la muerte neurológica, dotando de rigor al proceso. La confirmación de esta lesión cerebral en el país se basa en la realización de dos exámenes clínicos con un intervalo mínimo de una hora para pacientes mayores de dos años, en la realización de una prueba de apnea y un examen complementario(6); sin embargo, existen divergencias en su realización en todo el mundo. Ante esto, especialistas de todo el mundo acordaron la formulación de declaraciones que orientan los criterios neurológicos de la ME, con el fin de uniformarlos al máximo y garantizar una mayor rigurosidad en el proceso(7).
La ausencia de protocolos institucionales para el diagnóstico de la ME, la falta de camas en UTI, la falta de recursos tecnológicos, la escasez de profesionales con experiencia y los conocimientos técnicos profesionales incipientes están estrechamente relacionados con las dificultades en el diagnóstico de la ME. Estos factores reflejan disparidades en la comprensión y el diagnóstico de esta afección, lo que contribuye a las deficiencias en la educación médica, la disponibilidad de recursos humanos y el uso de tecnologías adecuadas(8).
En este contexto, el enfermero desempeña un papel esencial en la prevención de retrasos y en la viabilidad del diagnóstico de ME. La actuación continua de este profesional en la UTI permite la identificación precoz del empeoramiento neurológico, la comunicación eficaz con el equipo interdisciplinario y la preparación adecuada para los exámenes necesarios para el diagnóstico(9).
Aunque el enfermero es reconocido en la gestión burocrática de la asistencia en ME, su eficacia en la asistencia y la gestión del equipo depende del desarrollo de habilidades técnicas y no técnicas, perfeccionadas a través de la experiencia y la educación continua(10). La ausencia de esta mejora compromete su autoconfianza y la calidad de la asistencia, lo que puede provocar retrasos o fallos en el diagnóstico de la muerte cerebral(11).
De este modo, la actuación proactiva del enfermero, a través de la formación continua del equipo, mejora los flujos institucionales. Este profesional también desempeña un papel estratégico en la orientación de los familiares, aclarando la irreversibilidad de la situación y reduciendo las resistencias que puedan comprometer el diagnóstico y la donación de órganos. La participación del enfermero en la elaboración de protocolos institucionales estandariza las conductas, agilizando y haciendo más asertivo el flujo en la confirmación de la ME(11).
Este estudio llena un vacío importante en la literatura y ofrece una base para futuros estudios en el área, poniendo de manifiesto las dificultades estructurales y educativas que pueden influir en la conclusión de los protocolos. Para este estudio se planteó como cuestión principal «¿Qué factores clínicos, sociodemográficos y estructurales están asociados al diagnóstico de ME en los hospitales del estado de Sergipe?».
Así, el estudio se basa en la hipótesis de que residir en el interior puede estar asociado a la no confirmación del diagnóstico de ME, debido a múltiples factores que dificultan la conclusión de los protocolos. Entre ellos, destacan las limitaciones en la estructura tecnológica, la falta de disponibilidad de exámenes de imagen complementarios, la heterogeneidad institucional en términos de complejidad asistencial, la escasez de recursos humanos especializados y las deficiencias en la capacitación profesional. Estos factores, en conjunto, pueden contribuir a aumentar el tiempo necesario para confirmar el diagnóstico.
El objetivo de este estudio fue analizar los factores asociados al diagnóstico de ME en hospitales del estado de Sergipe.
MÉTODO
Diseño del Estudio
Se trata de un estudio transversal, guiado por las recomendaciones del Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology (STROBE).
Lugar
Este estudio se llevó a cabo en cuatro hospitales de Sergipe. En la capital, Aracaju, se realizaron dos, uno en un hospital de urgencias (H1) y otro en un hospital filantrópico (H2). En el interior, se realizó en un hospital universitario (H3), situado en la ciudad de Lagarto, y en un hospital general (H4), situado en la ciudad de Itabaiana. La selección de estas unidades hospitalarias se basó en la Resolución del CFM 2.173/2017, que exige la realización de un examen de neuroimagen para identificar la causa neurológica en pacientes elegibles para el protocolo de ME(10). Por lo tanto, todos los hospitales participantes cuentan con servicio de neuroimagen las 24 horas y servicio de urgencias y emergencias.
Población y Criterios de Selección
Se incluyeron participantes mayores de 18 años, de ambos sexos, que presentaban una puntuación de tres puntos en el ECG, con lesión neurológica confirmada mediante tomografía craneal realizada antes de la determinación de la muerte cerebral, y que presentaban la ausencia de dos de los siguientes reflejos: tos, pupilar y respiratorio.
Se excluyeron los participantes a los que se les descartó el diagnóstico de ME, que estaban bajo sedación y los que fallecieron antes de la realización de la tomografía craneal.
Cálculo del Tamaño de la Muestra
Se utilizó como periodo de tiempo el año 2022 y los 212 protocolos iniciados en el estado y notificados a la Organización de Búsqueda de Órganos y Tejidos para Trasplantes(12). Suponiendo una población finita, con un nivel de significación del 5%, un margen de error del 10% y una prevalencia del 50%, el tamaño de la muestra calculado fue de al menos 67 participantes, según la siguiente fórmula:
Donde n es el tamaño de la muestra, N es el tamaño de la población, p es la proporción esperada, y es el margen de error y es el cuadrado de la puntuación de la distribución normal asociada al nivel de significación α.
Recolección de Datos
El periodo de recolección de datos fue de agosto de 2023 a agosto de 2024 y se llevó a cabo mediante entrevistas con los familiares y tutores legales de los participantes, análisis de registros y historiales médicos de los pacientes. El instrumento de recolección fue estructurado y elaborado por el autor principal, basándose en formularios preexistentes de la Organización de Búsqueda de Órganos, y constaba de preguntas abiertas y cerradas.
El equipo responsable de la recolección de datos estaba compuesto por estudiantes de licenciatura en enfermería, posgrado y profesionales voluntarios. Todos los miembros recibieron formación teórica sobre el tema, los objetivos del estudio, los criterios de elegibilidad de los participantes y cómo rellenar el instrumento de recopilación de datos. Para calibrar a los investigadores, se realizaron recolecciones de prueba en los cuatro hospitales, con el objetivo de evaluar la estandarización de las recolecciones y la eficacia del instrumento en la obtención de los datos necesarios para el estudio.
Las entrevistas permitieron obtener información sobre variables sociodemográficas, como raza, estado civil, lugar de nacimiento, nivel educativo, número de hijos, profesión e ingresos, además del historial de enfermedades previas, cuando estos datos no estaban registrados en los expedientes de los participantes. Las etapas de la recolección de datos se detallan en la Figura 1.
Los participantes fueron seleccionados mediante una búsqueda activa en las unidades de urgencias y las unidades de terapia intensiva de las instituciones. Tras verificar los criterios de inclusión, se aplicó el formulario de consentimiento libre y esclarecido al familiar o responsable legal mediante una entrevista.
Análisis y Tratamiento de los Datos
El análisis estadístico se realizó utilizando medidas de tendencia central (media y mediana), dispersión (desvío estándar e intervalo intercuartílico) y distribución (frecuencia absoluta y porcentual).
La asociación entre variables categóricas se evaluó mediante la prueba de Chi-cuadrado, aplicando la prueba exacta de Fisher cuando fue apropiado. Para comparar las medianas entre dos o más muestras independientes, se utilizaron las pruebas de Wilcoxon-Mann-Whitney y Kruskal-Wallis, y para identificar específicamente qué grupos diferían entre sí se utilizó la prueba de Dunn, aplicada como post hoc.
Se empleó la regresión logística para modelar la relación entre variables predictivas y resultados binarios, utilizando modelos brutos (solo con la variable de interés), ajustados y multivariados, considerando solo las variables significativas en el modelo final. Se adoptaron como criterios de selección una significación inferior a 0,2, la ausencia de fenómenos de separación y la ausencia de multicolinealidad. El método de selección de variables utilizado fue el backward.
Los análisis estadísticos se realizaron en el entorno de programación R (versión 4.4.0) (R CORE TEAM, 2023), adoptando un nivel de significación del 5%.
Aspectos Éticos
Este estudio fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación (CEP) de la Universidad Federal de Sergipe el 21 de junio de 2023 con el número CAAE: 68731823.3.0000.5546 y número de dictamen 6.132.287.
RESULTADOS
La muestra se definió a partir del seguimiento de pacientes que cumplían los criterios de inclusión (n = 231). De estos, se excluyeron los pacientes que fallecieron antes de la entrevista (n = 127), aquellos cuyo diagnóstico de ME fue descartado (n = 24) y los pacientes cuyos tutores no dieron su consentimiento mediante la firma del TCLE (n = 11), lo que dio un total de 69 participantes (Figura 2).
El estudio incluyó a 69 pacientes, con una mediana de edad de 52,0 [42,5; 67,8] años, con mayor prevalencia del sexo femenino (59%) y raza morena (62%). Los resultados mostraron además que el 65% de la muestra estaba compuesta por pacientes que residían en el interior del estado y la mitad tenía la educación primaria como nivel educativo más alto. En cuanto a la ocupación, el 34% eran jubilados y la mayoría de los participantes (56%) vivía con el salario mínimo (Tabla 1).
Características sociodemográficas y clínicas de los casos confirmados y sospechosos de muerte cerebral Aracaju, SE, Brasil, 2024.
Los datos sobre las condiciones clínicas mostraron que la hipertensión arterial sistémica (HAS) era la comorbilidad más prevalente (70%). La diabetes mellitus (DM) se observó en el 32% y el sedentarismo era una condición presente en el 51% de la muestra. El H1 concentró el 86% de los pacientes, siendo la UTI la unidad de hospitalización más frecuente, con el 69% de los individuos hospitalizados.
En cuanto a la causa de la lesión cerebral (Figura 3), el accidente vascular cerebral hemorrágico (AVCH), el accidente vascular cerebral isquémico (AVCI) y el TCE fueron responsables de 18, 16 y 15 casos, respectivamente.
En cuanto a los factores asociados al diagnóstico de ME (Tabla 2), la edad presentó una razón de prevalencia (RP) de 0,96 (IC 95%: 0,92–1,00; p = 0,044).
Factores asociados al diagnóstico de ME basados en modelos brutos, ajustados y multivariados – Aracaju, SE, Brasil, 2024.
Por su parte, la variable cáncer presentó una fuerte asociación con la no confirmación del diagnóstico de ME (RP 0,18; IC 95%: 0,04–0,73; p = 0,022) y multivariante RP 0,20 (IC 95%: 0,04–0,78; p = 0,027). Por otro lado, a partir del análisis de la variable lugar de residencia, se observó que en todos los modelos estaba significativamente asociada a la confirmación del diagnóstico. Para el modelo ajustado se obtuvo una RP de 5,49 (IC 95%: 1,32–32,0; p = 0,031).
DISCUSIÓN
Este estudio identificó una mayoría de individuos con una mediana de 52 años, predominio del sexo femenino, raza morena, estado civil soltero y nivel educativo hasta la educación primaria (Tabla 1). Estos resultados concuerdan con los datos encontrados en una investigación realizada con 60 donantes potenciales de órganos en Natal/RN(13).
Sin embargo, otros resultados destacan una mayor prevalencia en individuos de sexo masculino, como por ejemplo, el estudio estadounidense que encontró un predominio masculino (56,47%) entre los casos de ME(2). Además, otro estudio mostró una mayor prevalencia en hombres (61,99%) en comparación con las mujeres (38,01%)(14).
Los hallazgos de las principales causas de ME en este estudio refuerzan otros resultados en el panorama mundial. En Turquía, entre 2020 y 2023, se verificó que las principales causas de ME fueron el AVC y la hemorragia intracraneal, que representaron el 45,6% y el 47% de los casos. El TCE, la segunda causa, fue responsable del 20,7% y el 21% de los casos en los años estudiados, mientras que el AVC fue la tercera, con una prevalencia del 17,8% y el 18%, respectivamente(14).
En Brasil, el panorama es similar al de otros países. El AVC y el TCE se encuentran entre las principales causas, sumando más del 90% de los casos(15). Otras evidencias revelaron hemorragia subaracnoidea en el 58,2% de los casos, mientras que el AVC representó el 7,1% y el TCE el 19,4% de los diagnósticos(16).
Al comparar los resultados de este estudio con los encontrados en el último estudio realizado en Sergipe, se observa un cambio en la prevalencia de las causas neurológicas de la ME. En el estado, el TCE ya era la principal causa de la ME, representando el 68,3% de los casos, seguido por el AVC con el 28,6%, mientras que los tumores primarios del sistema nervioso central representaban el 3,1% de la muestra(17).
En Brasil, a pesar de que el TCE se encuentra entre las principales causas, en el año 2023, según datos de la Asociación Brasileña de Trasplantes de Órganos (ABTO), la ME pasó a ser más prevalente en pacientes con AVC (52% de las causas), seguido por el TCE (31% de las causas) y la anoxia posparada cardiorrespiratoria(18). La transición observada indica que las causas pueden estar condicionadas por el perfil epidemiológico, los hábitos de vida y el envejecimiento de la población, este último asociado a enfermedades cerebrovasculares, ya que son más prevalentes en pacientes de edad avanzada(19).
Los factores asociados al diagnóstico de ME (Tabla 2) indican que los pacientes de mayor edad tenían un 4% menos de probabilidades de obtener un diagnóstico confirmado. En contraste con estos hallazgos, un estudio similar encontró una edad media de 48 años entre los pacientes con ME confirmada, y al menos el 10% de los casos afectaban a personas menores de 18 años(2).
Esta asociación entre la edad avanzada y una menor probabilidad de confirmación puede deberse a la alta prevalencia de TCE en individuos más jóvenes, ya que este traumatismo constituye la segunda etiología principal de la ME(18). La mayor frecuencia de esta causa en pacientes jóvenes repercute directamente en la edad media de la población afectada, reforzando el perfil de edad predominante entre los casos confirmados.
Además, los pacientes de mayor edad tienden a tolerar menos dos eventos fisiopatológicos que se observan con frecuencia en la ME: la inestabilidad hemodinámica y la hipertensión intracraneal (HIC). Los cambios fisiológicos relacionados con el envejecimiento, como la sarcopenia, una afección prevalente con la edad(20), agravan el pronóstico de las víctimas de TCE. La pérdida de masa muscular contribuye al estado hipercatabólico sistémico y cerebral resultante de la respuesta al estrés, lo que intensifica la lesión neurológica y empeora el desenlace clínico(21).
El edema cerebral, principal consecuencia de la HIC, tiende a agravarse ante otros factores clínicos y comorbilidades comunes en este grupo de edad, como la hipernatremia y las alteraciones glicémicas derivadas de la DM. Estos factores aumentan el riesgo de edema cerebral y de lesión axonal difusa(22). Ante esta situación, la asociación de comorbilidades y alteraciones fisiopatológicas compromete la estabilidad clínica de los pacientes de edad avanzada, reduciendo su capacidad para soportar las pruebas confirmatorias de ME que evolucionan hacia la PCR antes de la finalización del protocolo diagnóstico(23).
La identificación de neoplasias durante la investigación de ME ha demostrado reducir hasta en un 92% las posibilidades de confirmación diagnóstica. Aunque poco explorada en la literatura, la relación entre el cáncer y la ME se ha considerado en estudios en los que los pacientes oncológicos sometidos a cuidados paliativos pueden recibir tratamientos menos intervencionistas, lo que puede retrasar o incluso imposibilitar la conclusión del protocolo diagnóstico. Cabe destacar que los pacientes oncológicos y aquellos en ME suelen seguir directrices clínicas distintas, lo que puede afectar directamente al diagnóstico de la lesión neurológica(24).
La coexistencia de estos dos diagnósticos constituye una contraindicación absoluta para la donación de órganos. En la práctica clínica, esta limitación reduce el compromiso de los equipos médicos en la realización de todas las etapas del protocolo de ME, a pesar de que es un derecho del paciente y de sus familiares obtener un diagnóstico definitivo(6).
De manera complementaria, son frecuentes los relatos de sobrecarga emocional y intenso sufrimiento psicológico, tanto por parte de los familiares como de los propios pacientes. Ante la gravedad del cuadro y la posibilidad de que el paciente no tolere todas las etapas de los exámenes clínicos y de imagen, en muchas situaciones el equipo opta por preservarlos de este proceso, priorizando las medidas de confort y eligiendo la limitación terapéutica como conducta principal con los familiares(25).
La región de residencia reveló una asociación significativa con la confirmación de ME. Específicamente, los residentes de la Gran Aracaju presentaron un aumento del 449% en las posibilidades de confirmación de ME, en comparación con los que residen en otras localidades. Este hallazgo indica disparidades en el acceso y la eficacia del diagnóstico entre las regiones.
Este resultado plantea interrogantes sobre la eficacia de uno de los principios básicos de la Red de Atención a la Salud, la integralidad de la asistencia sanitaria. La desproporción observada puede estar relacionada con fallos en la articulación entre los servicios del interior y de la capital, lo que dificulta la realización oportuna de exámenes complementarios y la aplicación adecuada de los protocolos de ME. La fragmentación de la red y la concentración de recursos en los centros urbanos repercuten negativamente en la equidad en el acceso a los servicios especializados, lo que puede remitir a las dificultades encontradas fuera de la Gran Aracaju(26).
Por otra parte, la literatura señala la asociación entre el lugar de residencia del paciente y la prevalencia de casos de ME. En Campo Grande/MS, por ejemplo, se observó una mayor prevalencia en la capital, con 39 casos (69,7%), en comparación con 17 casos (30,3%) en el interior(27). Esta diferencia puede justificarse por la concentración de mejores centros de salud en las capitales, con mejor infraestructura, más tecnologías, equipos sofisticados y profesionales especializados, factores que aumentan las posibilidades de éxito en la realización de los diagnósticos(28).
En Sergipe, el único centro público de referencia para el tratamiento de los casos de ME es el hospital público de urgencias de la capital, que cuenta con camas de reserva y un equipo que trabaja las 24 horas del día en la búsqueda activa de casos, la aplicación de los protocolos y la viabilidad de las políticas de donación de órganos. Esta estructura promueve una mayor agilidad en el diagnóstico y la gestión de los casos, lo que puede haber influido en los resultados de esta asociación.
La pérdida de posibles participantes antes de la firma del TCLE debido a la muerte por inestabilidad hemodinámica, así como la falta de conocimiento de los familiares sobre ME, dificultaron la inclusión de participantes en este estudio. Sin embargo, el estudio llena importantes lagunas en la literatura, proporcionando una visión global de los factores asociados al diagnóstico de ME en Sergipe. A partir de los resultados, es posible proponer mejoras en los procesos de diagnóstico en el estado, así como optimizar las políticas públicas de salud orientadas a la donación de órganos.
En este contexto, es esencial que el enfermero desempeñe el papel de líder y educador, en colaboración con el equipo multidisciplinario, con el fin de transformar esta realidad, junto con la sensibilización de la población, especialmente de los familiares de los pacientes, sobre el significado de la ME y su importancia para las políticas públicas de donación de órganos.
La educación continua de los profesionales de enfermería ha demostrado ser una forma eficaz de mejorar la calidad de la atención prestada y, en el contexto de la ME, esta estrategia mejora la comprensión del proceso diagnóstico, la visión clínica y la detección precoz de posibles casos, además de contribuir a la eficacia de las políticas de donación de órganos(29). Reduce el frecuente retraso en la apertura de los protocolos por desconocimiento del manejo adecuado del paciente con sospecha de ME, ya sea por descontrol de la temperatura, inestabilidad hemodinámica o parámetros gasométricos que impiden la apertura del protocolo, lo que se traduce en una mayor agilidad y rapidez en el diagnóstico(30).
CONCLUSIÓN
La confirmación del diagnóstico de ME está directamente influenciada por la proximidad de los pacientes a centros de salud bien estructurados, lo que favorece la agilidad y la precisión del proceso. Sin embargo, en regiones remotas y con acceso limitado a especialistas, es necesario adoptar estrategias innovadoras para garantizar la eficiencia diagnóstica, minimizando las desigualdades en la atención.
Entre estas estrategias, destaca la creación de protocolos institucionales con listas de verificación y flujos basados en la evidencia, con el objetivo de promover la estandarización, la precisión y la agilidad en el diagnóstico. Estas medidas pueden reducir los errores y optimizar el tiempo de confirmación de la ME, incluso en unidades con recursos limitados. De manera complementaria, el uso de la telesalud como herramienta innovadora puede mitigar los impactos de la escasez de especialistas al permitir consultas remotas con neurólogos e intensivistas, lo que posibilita la validación de los criterios clínicos, la realización del diagnóstico y el análisis de exámenes, como la tomografía.
Otro aspecto esencial es la inversión continua en la capacitación del personal de enfermería, orientada a la identificación temprana de los casos y al monitoreo de los signos de inestabilidad clínica. La integración entre protocolos bien definidos, consultas por telemedicina y la cualificación profesional contribuye significativamente a un diagnóstico más ágil, seguro y equitativo, especialmente en contextos de vulnerabilidad estructural.
DISPONIBILIDAD DE DATOS
Todo el conjunto de datos que respalda los resultados de este estudio fue publicado en el propio artículo.
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