Resumen
Objetivo: analizar la prevalencia de la prueba rápida reactiva para sífilis entre jóvenes y sus factores asociados.
Método: estudio transversal, desarrollado en dos Centros de Pruebas y Asesoramiento. Involucró a 301 jóvenes, cuya información fue recolectada mediante un instrumento validado y analizada por estadística descriptiva, pruebas de chi-cuadrado, razón de prevalencia y regresión logística.
Resultados: los jóvenes presentaron una prevalencia de 14,9% para la prueba rápida reactiva para sífilis, con asociaciones significativas con factores sociodemográficos (sexo masculino, identidad trans y orientación sexual no heterosexual), socioestructurales (bajos ingresos, vivienda independiente e historial de institucionalización) y conductuales (sexo transaccional, prácticas sexuales de riesgo, antecedente de infecciones de transmisión sexual y consumo de drogas). El análisis multivariado confirmó mayores probabilidades de prueba rápida reactiva para sífilis entre jóvenes con bajos ingresos, sexo masculino y antecedente de infecciones de transmisión sexual, lo que refuerza la vulnerabilidad de estos grupos.
Conclusión: en suma, la prevalencia y los factores asociados a la prueba rápida reactiva para sífilis entre jóvenes atraviesan una estructura interseccional con múltiples capas de vulnerabilidades, contemplando dimensiones sociodemográficas, socioestructurales y conductuales.
Descriptores:
Sífilis; Adulto Joven; Conducta Sexual; Vulnerabilidad Sexual; Enfermedades de Transmisión Sexual; Prevalencia
Destacados:
(1) La prevalencia de la prueba rápida reactiva para sífilis entre jóvenes se estimó en 14,9%.
(2) El sexo masculino y las ITS previas aumentan el riesgo de prueba rápida reactiva para sífilis.
(3) Los factores socioestructurales amplían la vulnerabilidad a la prueba rápida reactiva para sífilis.
(4) Las prácticas sexuales de riesgo se asociaron con la prueba rápida reactiva para sífilis.
(5) Los bajos ingresos y la discriminación elevan la probabilidad de prueba rápida reactiva para sífilis.
Abstract
Objective: to analyze the prevalence of rapid syphilis testing among young people and its associated factors.
Method: cross-sectional study, conducted in two Testing and Counseling Centers. It involved 301 young people, whose information was collected using a validated instrument and analyzed using descriptive statistics, chi-square tests, prevalence ratios, and logistic regression.
Results: young people had a prevalence of 14.9% for rapid syphilis testing, with significant associations with sociodemographic factors (male gender, transgender identity, and non-heterosexual sexual orientation), socioeconomic factors (low income, independent living, and history of institutionalization), and behavioral factors (transactional sex, risky sexual practices, history of sexually transmitted infections, and drug use). Multivariate analysis confirmed higher odds of rapid syphilis testing among low-income, male youth with a history of sexually transmitted infections, reinforcing the vulnerability of these groups.
Conclusion: In summary, the prevalence and factors associated with rapid syphilis testing among young people permeate an intersectional structure with multiple layers of vulnerabilities, encompassing sociodemographic, sociostructural, and behavioral dimensions.
Descriptors:
Syphilis; Young Adult; Sexual Behavior; Sexual Vulnerability; Sexually Transmitted Diseases; Prevalence
Highlights:
(1) The prevalence of rapid syphilis testing among young people was estimated at 14.9%.
(2) Male gender and previous STIs increase the risk of testing positive for syphilis in rapid tests.
(3) Socio-structural factors increase vulnerability to testing positive for syphilis in rapid tests.
(4) Risky sexual practices were associated with testing positive for syphilis in rapid tests.
(5) Low income and discrimination increase the chance of testing positive for syphilis in rapid tests.
Resumo
Objetivo: analisar a prevalência da testagem rápida reagente para sífilis entre jovens e seus fatores associados.
Método: estudo transversal, desenvolvido em dois Centros de Testagem e Aconselhamento. Envolveu 301 jovens, cujas informações foram coletadas por instrumento validado e analisadas por estatística descritiva, testagens de qui-quadrado, razão de prevalência e regressão logística.
Resultados: os jovens apresentaram prevalência de 14,9% para a testagem rápida reagente para sífilis, com associações significativas aos fatores sociodemográficos (sexo masculino, identidade trans e orientação sexual não heterossexual), socioestruturais (baixa renda, moradia independente e histórico de institucionalização) e comportamentais (sexo transacional, práticas sexuais de risco, histórico de infecções sexualmente transmissíveis e consumo de drogas). A análise multivariada confirmou maiores chances de testagem rápida reagente para sífilis entre jovens com baixa renda, sexo masculino e histórico de Infecções sexualmente transmissíveis, o que reforça a vulnerabilidade desses grupos.
Conclusão: em suma, a prevalência e os fatores associados à testagem rápida reagente para sífilis entre jovens permeiam uma estrutura interseccional com múltiplas camadas de vulnerabilidades, contemplando dimensões sociodemográficas, socioestruturais e comportamentais.
Descritores:
Sífilis; Adulto Jovem; Comportamento Sexual; Vulnerabilidade Sexual; Infecções Sexualmente Transmissíveis; Prevalência
Destaques:
(1) A prevalência da testagem rápida reagente para sífilis entre jovens foi estimada em 14,9%.
(2) Sexo masculino e IST prévias aumentam risco de testagem rápida reagente para sífilis.
(3) Fatores socioestruturais ampliam a vulnerabilidade à testagem rápida reagente para sífilis.
(4) Práticas sexuais de risco foram associadas à testagem rápida reagente para sífilis.
(5) Renda baixa e discriminação elevam chance de testagem rápida reagente para sífilis.
Introducción
La sífilis es una de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) de notificación obligatoria, causada por Treponema pallidum y transmitida por: vía materno-fetal, durante la gestación; en el momento del parto, por vía sanguínea; o mediante relaciones sexuales sin el uso adecuado del preservativo1. Con diagnóstico accesible por el Sistema Único de Salud (SUS), la infección puede ser detectada y tratada rápidamente para evitar la evolución clínica, la aparición de complicaciones, el aumento de los casos de sífilis congénita y de nuevos casos de la infección adquirida2. Aun así, estudios recientes destacan el carácter reemergente y un número elevado de casos entre los jóvenes, en ascenso, especialmente entre aquellos menores de 24 años1)-(3.
En lo que se refiere a las estrategias de diagnóstico precoz, se dispone de la prueba rápida (PR) para sífilis4, la cual consiste en un método inmunocromatográfico capaz de detectar anticuerpos contra Treponema pallidum a partir de pequeñas muestras de sangre, obtenidas preferentemente por punción digital, lo que favorece una recolección ágil y sencilla, incluso en entornos con poca infraestructura laboral4)-(5. El resultado, disponible en pocos minutos, puede clasificarse en reactivo o no reactivo para sífilis. El resultado no reactivo implica el refuerzo de las medidas preventivas y la posible repetición de la PR en 30 días, en caso de sospecha clínica o riesgo reciente. Por otro lado, los resultados reactivos requieren confirmación mediante prueba no treponémica, como el Venereal Disease Research Laboratory (VDRL), a fin de distinguir la infección activa de la cicatriz serológica5.
La juventud, comprendida entre la adolescencia y la adultez joven, se sitúa entre los 15 y los 24 años, período en el que las personas experimentan descubrimientos en diferentes aspectos, los cuales, a su vez, moldean las relaciones sociales y contribuyen a los comportamientos, entre ellos, los sexuales6. En esta perspectiva, los estudios resaltan que la expresión sexual de las personas se ha manifestado cada vez más tempranamente y está comúnmente asociada a déficits de conocimiento sobre ITS y a dificultades de los padres y profesionales de la salud para abordar la temática en la población, conforme a las condiciones de vulnerabilidad para la sífilis entre jóvenes6)-(7.
A nivel mundial, el estudio Global Burden of Disease demostró que, aunque la sífilis no figura como la ITS más incidente en números absolutos, su tasa estandarizada por edad presentó crecimiento continuo entre 1990 y 2021, entre los cuales se destaca Brasil, que registró el mayor aumento de esa tasa entre los países analizados8.
En este contexto, se detalla que, entre 2011 y 2022, Brasil notificó más de 1,1 millones de casos de sífilis adquirida, de los cuales 36% ocurrieron en jóvenes. Entre 2020 y 2021, la tasa de detección nacional aumentó de 59,1 a 78,5 casos por 100 mil habitantes, tendencia observada también en la región Nordeste, cuyos índices pasaron de 29,9 a 47,3 casos por 100 mil habitantes. Paraíba, estado del nordeste brasileño, mostró un crecimiento similar al patrón regional, aunque sin superar la media nacional2. Además, cabe resaltar que los datos de notificaciones obligatorias de sífilis, en Paraíba, siguen la tendencia global9, es decir, disminuyeron desde el inicio de la pandemia de COVID-19, lo que ciertamente no refleja una reducción de la ocurrencia de la infección, sino fragilidad en el diagnóstico, subnotificación y, consecuentemente, ausencia de tratamiento oportuno10.
Este estudio, además de valorar la PR para sífilis en el contexto de la salud pública5, pone en evidencia la vulnerabilidad de un grupo etario específico (jóvenes de 15 a 24 años) frente a la sífilis, diferenciándose de los demás estudios que, mayoritariamente, abordan poblaciones generales, gestantes o grupos clave relacionados, sobre todo, a la identidad de género y/o a la orientación sexual, según una revisión sistemática de la literatura11.
Sumada a la necesidad científica de contribuir al cumplimiento de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), de la Agenda 2030 - Organización de las Naciones Unidas (ONU)12, la producción de estudios de prevalencia de sífilis adquirida entre jóvenes encuentra sólida justificación tanto en el escenario epidemiológico global y brasileño2),(8 como en la dinámica de la investigación en salud7.
Ante lo expuesto, el objetivo de este estudio fue analizar la prevalencia de la PR reactiva para sífilis entre jóvenes y sus factores asociados.
Método
Tipo o diseño del estudio
Estudio transversal, desarrollado a partir de un recorte de la investigación primaria titulada “VIH en la población joven: subsidios para el enfrentamiento de la epidemia a partir del análisis de factores socioestructurales y conductuales”, reportado según las recomendaciones del Strengthening the Reporting of OBservational studies in Epidemiology (STROBE)13.
Lugar del estudio
Desarrollado en dos Centros de Pruebas y Asesoramiento de dos municipios sede de las macrorregiones de salud I y II, del estado de Paraíba, Brasil. Estos servicios funcionan por demanda espontánea o por referencia de otros servicios, en los turnos matutino y vespertino, atienden a 134 de los 223 municipios del estado y ofrecen acciones de promoción, prevención, diagnóstico y tratamiento en salud sexual.
Período
La recolección de datos se llevó a cabo de febrero a julio de 2021.
Población
La población estuvo compuesta por jóvenes de entre 15 y 24 años.
Definición de la muestra
La muestra fue definida mediante cálculo para poblaciones finitas; se consideró la estimación media mensual de PR realizada en los servicios investigados (Sede de la Macrorregión I- N=500; Sede de la Macrorregión II- N=320); nivel de significación del 5%; índice de confianza (IC) del 95%; y un valor anticipado de Prevalencia (P) basado en la tasa de detección de casos de VIH/sida en el grupo etario establecido, con foco en la investigación original (Sede de la Macrorregión I con P = 23,0%; Sede de la Macrorregión II con P = 8,6%); lo que definió la muestra en 301 jóvenes, de los cuales 200 correspondieron a la Sede de la Macrorregión I y 101 a la Sede de la Macrorregión II.
Criterios de selección
La selección de los participantes ocurrió por muestreo no probabilístico; se adoptó el criterio de conveniencia en función de las particularidades del lugar de estudio. Se incluyeron las personas con estado serológico para sífilis desconocido en el momento de la investigación primaria y que buscaron los Centros de Pruebas y Asesoramiento con el fin de realizarse la PR para alguna de las ITS. Además, fueron excluidos aquellos que presentaban alguna discapacidad que les imposibilitara responder al formulario.
Instrumento utilizado y variables del estudio
El instrumento fue construido y validado por investigadores del Núcleo de Estudios en VIH, Salud y Sexualidad (NEHAS)14. Estructurado en 45 preguntas distribuidas en cuatro segmentos: 1 - Identificación de la entrevista; 2 - Variables sociodemográficas (edad, sexo, aspectos inherentes a la sexualidad, color autodeclarado, años de estudio); 3 - Variables socioestructurales (trabajo, situación actual de la relación, condiciones de vivienda, ingreso familiar - se consideró el salario mínimo de R$ 1.100,00 [vigente en 2021], antecedente de institucionalización, discriminación, tratamiento psiquiátrico y victimización por violencia sexual); y 4 - Variables conductuales (inicio de las relaciones sexuales, antecedente de ITS, consentimiento en las relaciones sexuales, aspectos relacionados con las prácticas sexuales, sexo transaccional, consumo de drogas)14.
Recolección de datos
La recolección de datos se llevó a cabo en los turnos de mañana y tarde, de acuerdo con la disponibilidad de los investigadores, variando según los días de la semana, hasta alcanzar la muestra pretendida.
Conforme a lo establecido en los criterios de inclusión y exclusión, los jóvenes que buscaron los Centros de Pruebas y Asesoramiento fueron informados sobre el estudio e invitados a participar. Para la aceptación fue necesaria la firma del Consentimiento Informado o del Asentimiento Informado para menores de 18 años. Por consiguiente, participaron en una entrevista individual, en ambiente privado, orientada por el instrumento de recolección de datos14, con abordaje cara a cara por un investigador capacitado para conducirla. Cabe destacar que este proceso precedió a la realización de la PR.
Tratamiento y análisis de los datos
Los datos de interés de este estudio fueron trasladados de la base de datos de la investigación original y organizados en una hoja de cálculo de Microsoft Excel ® , para su compilación y recategorización mediante el programa estadístico Statistical Package for the Social Sciences (SPSS), versión 20.0.
Para el análisis de la caracterización de los participantes, se calcularon las frecuencias absolutas y relativas, y medidas de tendencia central y de dispersión.
Para el análisis de la prevalencia, se consideró el número de PR reactivas para sífilis, dividido por el total muestral (n= 301). Para el cálculo de chi-cuadrado (X²) de Pearson y razón de prevalencia (RP) se consideró la asociación del desenlace PR reactiva para sífilis y los factores asociados. Se resalta que, para estos análisis, se excluyeron los datos referentes a las categorías: “ignorado”; “no quiso responder”; y “no supo responder”.
Para el análisis multivariado, se optó por utilizar el modelo de regresión logística, adoptándose el backward a fin de seleccionar las variables que mejor explicaran el fenómeno en estudio, considerando el nivel de significación del 5% (p < 0,05)15.
Aspectos éticos
Este estudio siguió los preceptos éticos de la investigación que involucra a seres humanos previstos en la Resolución n.° 466/12 del Consejo Nacional de Salud; fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación del Centro de Ciências da Saúde de la Universidade Federal da Paraíba - Dictamen n.º 3.935.713 (26/03/2020), así como se condujeron los procedimientos necesarios para garantizar la protección de la información accesible al equipo de investigación y el anonimato con ocasión de la publicación de los resultados.
Resultados
De los 382 jóvenes abordados por los investigadores durante la recolección de datos, 301 aceptaron participar. Los participantes tenían una edad media de 20,83 años (desviación estándar ± 2,3), cuya caracterización sociodemográfica indicó predominio del grupo etario de 20 a 24 años (212/70,4%), sexo masculino (155/51,5%), color autodeclarado no blanco (217/72,1%), personas cisgénero (291/96,6%), heterosexuales (175/58,1%), con más de ocho años de estudio (259/86%) y, entre quienes actualmente no estudian, se encontró un porcentaje de 86% (163).
En cuanto a los factores intrínsecos a la dimensión socioestructural, hubo predominio de jóvenes con relación estable (172/57,3%), ingreso familiar entre uno y dos salarios mínimos (111/37,2%), que no trabajan (166/55,1%) y comparten vivienda solo con familiares (152/50,5%). También reportaron victimización por discriminación relacionada con la orientación sexual (104/34,7%) y con la identidad de género (57/18,9%), principalmente en escuelas y universidades (86/82,7% y 11/19,6%, respectivamente). Además, se reportó violencia sexual (84/27,9%) - perpetrada principalmente por desconocidos (29/35%) -, antecedente de tratamiento psiquiátrico (61/20,3%) y de privación de libertad o de institucionalización (10/3,3%).
En el perfil conductual de los jóvenes, se observó el predominio de las siguientes características: inicio de las relaciones sexuales hasta los 15 años (153/50,8%) - práctica no consentida por una parte de los jóvenes (15/5%) -; utilizar el preservativo con una frecuencia de “a veces” (167/55,4%); practicar sexo oral (237/78,7%) y vaginal (214/71,1%); y consumo de bebidas alcohólicas (174/57,8%); de estos, una proporción refirió (68/39,5%) haber dejado de utilizar el preservativo cuando estaba bajo el efecto de bebidas alcohólicas; otra afirmó que no recuerda si utilizó o no el preservativo en ese tipo de ocasión (11/6,4%).
Hubo relatos de sexo transaccional (29/9,6%), prácticas de sexo anal insertivo (114/37,9%) y receptivo (124/41,2%), diagnóstico previo de ITS (63/20,9%), dificultad para adquirir (32/10,6%) o negociar el uso del preservativo (103/34,2%) y también se reportó consumo de drogas ilícitas (103/34,2%).
En cuanto a la prevalencia y asociaciones inherentes a los resultados, se identificó PR reactiva para sífilis en el 14,9% de los jóvenes y asociación con factores sociodemográficos, socioestructurales y conductuales.
En lo que respecta a los factores sociodemográficos, el desenlace de la PR reactiva para sífilis se asoció con las variables pertinentes al sexo, identidad de género y orientación sexual (Tabla 1). En esta dimensión (Tabla 1), el sexo masculino presentó una RP de 3,8 (IC95%: 1,9-7,5) veces más probabilidad para PR reactiva para sífilis, así como los jóvenes cuya identidad de género era hombre trans o mujer trans tuvieron, respectivamente, una RP de 8,0 (IC95%: 1,7-36,9) y 10,1 (IC95%: 4,4-23,1). Además, ser homosexual o pansexual mostró, respectivamente, una RP de 4,4 (IC95%: 2,3-8,4) y 4,8 (IC95%: 1,6-14,2), lo que indica mayor vulnerabilidad a la PR reactiva para sífilis en estos grupos.
En la dimensión comprendida por factores socioestructurales, se verificó la asociación estadística entre la PR reactiva para sífilis y las siguientes variables: ingreso familiar, con quien comparte la vivienda, victimización derivada de discriminación por identidad de género y orientación sexual, y haber estado preso(a) o institucionalizado(a). Así, se destaca que el ingreso familiar inferior a un salario mínimo elevó la RP a 2,3 (IC95%: 1,2-4,6) veces para PR reactiva para sífilis. Además, vivir solo con amigos o solo presentó, respectivamente, una RP de 3,9 (IC95%: 1,9-8,0) y 3,2 (IC95%: 1,6-6,3). Fenómeno semejante ocurre con jóvenes que tenían antecedente de prisión/institucionalización, con una RP de 2,8 (IC95%: 1,7-6,4) (Tabla 2).
En cuanto a los factores conductuales, la PR reactiva para sífilis se asoció con la falta de consentimiento en la primera relación sexual, la frecuencia de uso del preservativo, el sexo transaccional, las prácticas de sexo vaginal, anal insertivo y receptivo, el antecedente de ITS y el consumo de drogas ilícitas (Tabla 3). Así, se observa que la falta de consentimiento en la primera relación sexual aumentó la RP en 2,3 (IC95%: 1,1-5,1) para la PR reactiva para sífilis, al igual que las prácticas sexuales: sexo transaccional con RP de 3,8 (IC95%: 2,2-6,4), sexo anal insertivo con RP de 2,6 (IC95%: 1,5-4,6) y receptivo con RP de 1,7 (IC95%: 1,1-3,0). Además, los jóvenes que no practicaban sexo vaginal presentaron una RP 3,8 (IC95%: 2,2-6,6) veces más probabilidad para PR reactiva para sífilis (Tabla 3).
Asimismo, el antecedente previo de ITS y el consumo de drogas ilícitas aumentaron la RP en, respectivamente, 7,1 (IC95%: 4,1-12,5) y 2,0 (IC95%: 1,2-3,4) para PR reactiva para sífilis. En cuanto a la frecuencia de uso del preservativo, aquellos que respondieron utilizarlo siempre presentaron una RP 5,9 (IC 2,1-16,3) veces más probabilidad para la PR reactiva para sífilis en comparación con los jóvenes que respondieron utilizarlo a veces o nunca (Tabla 3).
Con base en el análisis por regresión logística, ser un joven de 15 a 19 años constituye un efecto protector para la PR reactiva para sífilis en comparación con los jóvenes de 20 a 24 años. Sin embargo, aquellos con ingreso inferior a un salario mínimo o entre uno y dos salarios mínimos presentaron 2,9 y 2,4 veces más probabilidades de PR reactiva para sífilis, respectivamente, en comparación con los jóvenes con ingreso superior a tres salarios mínimos. De igual manera, ser de sexo masculino aumentó tres veces las probabilidades de PR reactiva para sífilis, en comparación con el sexo femenino, y tener antecedente de alguna ITS representó 8,4 veces más probabilidades de PR reactiva para sífilis, en relación con quienes no relataron tal antecedente (Tabla 4).
Discusión
El perfil sociodemográfico presentado en este estudio se asemeja a la literatura nacional16)-(17 e internacional7),(18)-(23 relacionada con la prevalencia de jóvenes de sexo masculino16)-(19),(21)-(22, cisgénero7, heterosexuales7),(16, del grupo etario de 20 a 24 años20, no blancos16),(19),(23 y con más de ocho años de estudio en sus muestras16. Solo discrepó la variable “estudia actualmente”, pues la mayoría de las investigaciones que focalizan a los jóvenes tienden a abordar el escenario universitario, lo que consecuentemente influyó en la variable en cuestión24.
Los jóvenes de sexo masculino asumen el mayor riesgo no solo de PR reactiva para sífilis, sino también de otras ITS21)-(22; dicho esto, se explica que la vulnerabilidad puede estar vinculada a comportamientos como la búsqueda de parejas sexuales por internet, inicio precoz de las relaciones sexuales, mayor frecuencia de relaciones sexuales y baja adopción de prácticas de autocuidado y preservación de la salud sexual, en comparación con el sexo femenino17)-(18),(21)-(22.
Los jóvenes de 20 a 24 años presentan mayor vulnerabilidad a la PR reactiva para sífilis y otras ITS, especialmente las de sexo femenino, debido a la convergencia de factores sociodemográficos y económicos desfavorables, prácticas sexuales transaccionales y uso inconsistente de preservativos25)-(26. En este escenario, la persistencia de la desinformación sobre salud sexual y la exposición a comportamientos de riesgo amplifican esta vulnerabilidad, por lo que resulta fundamental el acceso a información adecuada y el análisis colectivo de los factores que interfieren en este proceso27.
Más allá de los factores individuales, los análisis bivariados y multivariados presentados en este estudio sugieren la vulnerabilidad de grupos poblacionales vinculados al medio LGBTQIAPN+, ya que señalan un mayor riesgo de PR reactiva para sífilis en personas de sexo masculino, transexuales, homosexuales o pansexuales. Esta coyuntura sociodemográfica puede estar relacionada con la desinformación provocada por una cascada de acontecimientos sustentados en el prejuicio estructural e histórico experimentado por este grupo, cuyos impactos se perciben en el acceso a los servicios de salud, en la disponibilidad de recursos e información para prevenir comportamientos sexuales de riesgo e ITS, y promover la salud sexual28)-(30.
Asimismo, las variables socioestructurales reflejan patrones complejos de vulnerabilidad en este grupo poblacional, con destaque para las interseccionalidades entre condiciones económicas, situaciones de violencia y salud mental31. Estas condiciones se encuentran consolidadas en la literatura cuando se visualizan de forma aislada32; sin embargo, la evidencia de esta coyuntura, con sus interseccionalidades, en estudios de prevalencia vinculados al riesgo de PR reactiva para sífilis aún ha sido poco explorada.
En este contexto, a pesar del potencial de transformación social de los entornos educativos en cuestiones de respeto y dignidad humana, las escuelas y universidades perpetúan una estructura prejuiciosa, lo que configura espacios de reproducción de violencias LGBTfóbicas29),(33. Otro factor intrínseco a la vulnerabilidad socioestructural de estos jóvenes está relacionado con el antecedente de privación de libertad, particularmente relevante en poblaciones jóvenes periféricas, que afecta la forma en que los jóvenes se relacionan (al asumir comportamientos sexuales de riesgo), su inserción en el mercado laboral y la manera en que perciben el acceso a la salud34.
Asimismo, el relato de violencia sexual en adolescentes y jóvenes está presente desde grandes centros urbanos hasta comunidades rurales35, cuya predominancia de perpetradores desconocidos, señalada en este estudio, contrasta parcialmente con un estudio realizado en el interior de Piauí, que indicó a las parejas íntimas y amigos como los principales perpetradores, lo que sugiere que se trata de la realidad de contextos específicos de violencia urbana o de subnotificación de casos intrafamiliares36.
El ingreso familiar es un factor socioestructural inherente al acceso a la salud y a la información, puesto que, cuanto mayor es el ingreso, mejor es el acceso a los servicios y acciones de salud37. Dicho esto, los estudios demuestran que, cuanto menor es el ingreso familiar, mayor es la probabilidad de uso inconsistente de preservativos y, consecuentemente, mayor el riesgo de ITS31),(37)-(38.
En cuanto a las variables “no trabaja actualmente” y “no estudia actualmente”, la literatura esclarece que los jóvenes vivencian aspectos típicos de la adultez emergente, permeada por marcadores sociales como género, escolaridad y experiencia laboral, además de verse afectados por la precariedad del mercado de trabajo23. Esta condición, además de limitar oportunidades de desarrollo personal y social, expone a estos jóvenes a múltiples situaciones de vulnerabilidad. Tales factores están asociados a contextos de mayor aislamiento social, dificultad de acceso a la información y a los servicios de salud, y adopción de comportamientos de riesgo, lo que hace que esta población joven sea especialmente susceptible a las ITS23.
En nuestra muestra, al menos la mitad de los jóvenes refirieron vivir solo con familiares, lo que, con base en la literatura, constituye un factor de protección frente a las ITS39)-(40. Sin embargo, aquellos cuya vivienda es con amigos y/o solos representaron mayor riesgo de PR reactiva para sífilis y para otras ITS, ya que el joven posee mayor libertad y poca supervisión, asumiendo, por tanto, conductas sexuales de riesgo39. Además, se destaca que el grupo etario de 15 a 19 años, entendido como factor de protección frente a la PR reactiva para sífilis en este estudio, puede explicarse por la convivencia con familiares, la alta supervisión y el inicio tardío de las relaciones sexuales40.
En relación con los factores conductuales, se observa que el contexto relacional de los jóvenes determina patrones de comportamiento que influyen directamente en las dinámicas de protección sexual y crea escenarios de vulnerabilidad epidemiológica diferenciados24. Sin embargo, el riesgo estimado por el estado de la relación asumido por los jóvenes frente a las ITS aún no es un consenso científico. Dicho esto, los análisis conductuales demuestran que las parejas ocasionales presentan mayor propensión a la negligencia profiláctica, ya sea por olvido o por despreocupación deliberada, mientras que las relaciones estables favorecen la sustitución progresiva del preservativo por criterios de confianza interpersonal21),(24),(41. En este sentido, ambos modelos pueden aumentar la exposición a la sífilis y a otras ITS, ya que la reducción en el uso consistente de barreras físicas facilita la transmisión durante las prácticas sexuales, independientemente de la percepción subjetiva de seguridad24.
Una revisión de alcance mostró que la iniciación sexual entre jóvenes ocurre, en promedio, a los 15 años24. En este contexto, la primera experiencia sexual asume relevancia epidemiológica, pues la ausencia de preservativo y/o la falta de consentimiento potencian los comportamientos de riesgo y aumentan la vulnerabilidad a las ITS21),(24. Así, el inicio de las relaciones sexuales desprotegido o no consensuado configura un importante factor para la exposición y perpetuación de estas infecciones entre los jóvenes21),(42.
En lo que respecta a la dimensión del conocimiento anteriormente mencionada, se percibe que la coerción y el abuso sexual no están relacionados únicamente con el embarazo no deseado, sino también con el riesgo de ITS. A su vez, la incidencia de relaciones sexuales no consensuadas es un indicador de las desigualdades de género y de los patrones de masculinidad predominantes31. Así, se observa que la iniciación sexual coaccionada y forzada está asociada al uso inconsistente de preservativos, a experiencias recientes de violencia y a resultados de salud mental entre jóvenes, coyuntura que explicita las múltiples capas de vulnerabilidad de los jóvenes, especialmente de las personas de sexo femenino31),(42.
En la actualidad, se reconoce que la práctica sexual transaccional se traduce en un factor de vulnerabilidad conductual, con interfaces sociales, económicas y/o estructurales21),(24. En este sentido, un estudio señaló que los jóvenes en situación de calle frecuentemente descuidan el uso de preservativos durante las relaciones sexuales transaccionales debido a presiones de parejas íntimas, necesidades financieras inmediatas y miedo a la violencia; esto describe un escenario propicio para la transmisión de la sífilis y de otras ITS43.
La dinámica anteriormente mencionada se reproduce en diferentes contextos: entre universitarios sudafricanos, el 1,4% de los 918 investigados refirió involucrarse en esta práctica44; mientras que, en adolescentes estadounidenses de enseñanza secundaria, la prevalencia alcanzó el 7,4%, con destaque para el sexo masculino (2,5 veces más propenso)45. Adicionalmente, factores estructurales como la pobreza, la exclusión social y el acceso limitado a servicios de salud perpetúan ciclos de vulnerabilidad y dificultan tanto la prevención como el diagnóstico precoz de estas infecciones24),(43.
Entre las prácticas sexuales asumidas por los jóvenes, el sexo anal emerge como factor de mayor predisposición a la PR reactiva para sífilis y a otras ITS24, por la combinación de aspectos como: mayor fragilidad del epitelio rectal frente a infecciones; menor percepción de riesgo, cuyo sentimiento de invulnerabilidad posibilita la adopción de comportamientos sexuales de riesgo; y déficits en el acceso a información adecuada y a servicios de salud46.
Está consolidado en la literatura que el antecedente previo de ITS indica exposición anterior a comportamientos de riesgo, los cuales tienden a repetirse a lo largo del tiempo21),(24. Revisiones de la literatura demuestran una asociación significativa entre antecedentes de ITS y mayor riesgo de PR reactiva para sífilis y otras infecciones, corroborando la persistencia de vulnerabilidades conductuales21),(24. En este sentido, el fenómeno se detalla en estudios que evidenciaron que las personas con antecedente de ITS presentan un riesgo 1,8 veces más probabilidad de adquirir otras ITS27, mientras que el diagnóstico previo de otras dos ITS eleva en 5,83 veces la probabilidad de infección por sífilis47.
En otro contexto, la asociación entre el consumo de alcohol y/o de drogas ilícitas y las prácticas sexuales inseguras entre jóvenes configura un eje crítico para la transmisión de sífilis y otras ITS. Un estudio señaló que el uso de sustancias psicoactivas altera los patrones de juicio, reduce la percepción de riesgo durante las interacciones sociales; en eventos festivos, los jóvenes se encuentran menos preocupados por los riesgos subsiguientes y, en consecuencia, asumen comportamientos sexuales de riesgo48.
La frecuencia de uso del preservativo representa un factor central en la prevención de las ITS, dado que es ampliamente reconocido que la práctica sexual desprotegida aumenta el riesgo de adquisición de estas infecciones2. No obstante, los resultados de este estudio divergen de la literatura al sugerir que los jóvenes que utilizan preservativo con mayor regularidad, contradictoriamente, presentan mayor probabilidad de PR reactiva para sífilis. Tal fenómeno encuentra precedente en una investigación internacional, a partir de una cohorte estadounidense que asoció el uso frecuente de preservativos con la reactividad de pruebas para sífilis25. Estos hallazgos exigen investigaciones adicionales para esclarecer potenciales factores de confusión; debe considerarse el consenso científico sobre la eficacia del preservativo como método preventivo y la posible influencia de sesgos de información derivados de subnotificación u omisión por parte de los participantes.
Con base en las evidencias presentadas, las políticas públicas dirigidas a la prevención de las ITS y a la promoción de la salud sexual entre jóvenes deben priorizar intervenciones multinivel que combinen educación en salud, estrategias comunitarias y el uso de tecnologías digitales49)-(50. En este contexto, la experiencia del Impact Triad ® demuestra que los abordajes basados en navegación entre pares, que utilizan líderes comunitarios capacitados para difundir información y facilitar el acceso a los servicios de salud, aumentan significativamente la realización de PR para ITS, el uso de preservativos y la adhesión a la profilaxis preexposición, además de fortalecer el apoyo social y reducir la discriminación entre jóvenes de grupos minoritarios50.
Paralelamente, una revisión sistemática evidencia que las plataformas de salud móvil (mHealth), como mensajes de texto, llamadas de voz y aplicaciones interactivas, son bien aceptadas por los jóvenes por ofrecer privacidad, conveniencia y lenguaje adaptado. Por lo tanto, adicionalmente, se recomienda que las políticas públicas integren acciones presenciales y digitales, promuevan la participación activa de los jóvenes en la elaboración de las estrategias, capaciten a profesionales de la salud y comunidades para abordar temas sensibles, e inviertan en campañas educativas continuas e intersectoriales, a fin de posibilitar el acceso universal y equitativo a la prevención y al cuidado en salud sexual49.
En la práctica de enfermería y salud, los hallazgos demandan cribado prioritario para grupos clave entre los jóvenes, intervenciones educativas basadas en tecnologías digitales e integración de evaluaciones psicosociales en los protocolos de enfermería. La actuación multidisciplinaria debe combinar PR (enfermería y demás profesionales de la salud debidamente capacitados para ello), articulación de redes de protección (asistencia social) y manejo del trauma (psicología), con foco en reducir inequidades en el acceso a la salud y maximizar la promoción de la salud sexual.
A pesar de las limitaciones de este estudio, como el estudio primario se centró exclusivamente en el VIH, sus análisis se limitaron a las variables relacionadas con esta infección. Esta delimitación metodológica resultó en la ausencia de datos específicos del VDRL, examen crucial para la cuantificación de la carga serológica de la sífilis. Se asume la posibilidad de sesgo de selección de los participantes, puesto que se trata de jóvenes que buscaron atención y ya conocen los Centros de Pruebas y Asesoramiento. Además, el muestreo por conveniencia en centros urbanos puede subestimar la realidad de los jóvenes de comunidades rurales.
Conclusión
La prevalencia de PR reactiva para sífilis en jóvenes se estimó en 14,9%, cuyo contexto señala una estructura interseccional permeada por múltiples capas de vulnerabilidades que asocia el fenómeno con factores sociodemográficos (sexo masculino, ser hombre o mujer trans y homosexual o pansexual), socioestructurales (bajo ingreso familiar, vivienda independiente y antecedente de institucionalización) y conductuales (primera relación sexual no consentida, sexo transaccional, prácticas sexuales de riesgo, antecedente de ITS y consumo de drogas).
Además, en lo que se refiere a la PR reactiva para sífilis entre jóvenes, el modelo de regresión logística mostró que, mientras que el grupo etario de 15 a 19 años se comportó como factor protector en comparación con el grupo de 20 a 24 años, el bajo ingreso (inferior a dos salarios mínimos) y el sexo masculino aumentaron las probabilidades de PR reactiva. Notablemente, el antecedente previo de ITS se destacó como un importante factor de riesgo, elevando 8,4 veces las probabilidades de PR reactiva para la enfermedad.
Se recomienda cautela en la generalización de los resultados, particularmente en cuanto a la aparente falta de efecto protector del preservativo en los resultados, que puede reflejar sesgo de memoria o subnotificación de prácticas de riesgo. Por lo tanto, futuros estudios deben incorporar diseños longitudinales y muestras representativas de diferentes contextos socioespaciales.
Declaración de Disponibilidad de Datos
Los conjuntos de datos relacionados con este artículo estarán disponibles previa solicitud al autor correspondiente.
Agradecimientos
Agradecemos a Luciana Maria Bernardo Nóbrega, Juliana Kelly Batista da Silva y Renata Olívia Gadelha Romero, Andrea Carla Almeida de Araújo y Wanderlice Felinto Cardoso por la colaboración en la etapa de recolección de datos.
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