Open-access ¿Pato-Lógicas? Paradojas, Dobles Vínculos y Encerronas Trágicas

Pato-logics. Paradoxas, double bind, and tragic entrapments

Resumen

Este artículo problematiza la importancia de ciertas nociones y perspectivas lóg icas en algunas orientaciones antropológicas a través del análisis de algunas cuestiones y nociones lógicas que atraviesan la obra de Gregory Bateson. Específicamente, se analizan dos cuestiones centrales en los argumentos de Bateson: la inclusión de la teoría de los tipos lógicos para el análisis de la confusión de los niveles de abstracción, del nombre y la cosa nombrada; y la noción de doble vínculo para la elaboración de la teoría de la esquizofrenia y de otros dominios no patologizados. revisando como Bateson entiende las condiciones de los dobles vínculos, se explora la importancia del análisis de las microdinámicas vinculares con relación a los regímenes económicos y políticos en que se hayan incluidas, específicamente en el caso de las denominadas “encerronas trágicas” definidas por ulloa

Palabras clave:
Bateson; tipos lógicos; Doble vínculos; ulloa; Encerronas trágicas

Abstract

This article problematizes the importance of the certain logical perspectives on some anthropological orientations, through the analysis of some notions from the western logic discipline in the Gregory Bateson’s work. Specifically, two central issues in Bateson’s arguments are analyzed, the inclusion of the theory of types in logic to analyze the confusion of abstraction levels, and the notion of the double bind built in relationships to schizophrenia as well as other non-pathologised domains. By reviewing how Bateson understands the necessary conditions of double binds, this article also explores the relevance of economic and political regimes for the analysis of micro-dynamics in situation without a way out, specifically in the case of Ulloa’s notion of “tragic entrapment”.

Keywords:
Bateson; Theory types in logic; Double bind; Ulloa; Tragic entrapment.

Quién sabe, Alicia, este país No estuvo hecho porque sí, Te vas a ir, vas a salir Pero te quedas ¿Dónde más vas a ir? Y es que aquí sabes El trabalenguas, trabalenguas El asesino te asesina Y es mucho para ti Se acabó ese juego que te hacía feliz

Charly García, 1980

Este fragmento pertenece de la reconocida “Canción de Alicia en el País”, de Charly García; y no es casual la falta del sintagma “de las Maravillas” en este título. La letra expresa el clima de terror de la Argentina de los tiempos en los que fue escrita, y en el que lamentable e inevitablemente tuvimos que crecer 2. Comenzar este artículo que problematiza ciertas cuestiones lógicas en los estudios de Gregory Bateson, con la letra de este tema musical, y en el actual clima de desasosiego en que vivimos, tampoco es casual. Por un lado, la letra hace referencia al libro de Lewis Carroll 3. Como Deleuze señala, a través de paradojas y sin sentidos Carroll produce una ruptura radical con los hábitos cotidianos y del sentido común (Deleuze, 1989). Las aventuras de Alicia conmueven particular y profundamente la inteligibilidad corriente, específicamente con relación a los vínculos entre categorías y los miembros que incluyen (Deleuze, 1989; Abbate, 2003). Por otro lado, las paradojas, sin sentidos, y las literalidades metafóricas que estructuran las aventuras de Alicia de Carroll ingresan y modelan la letra de la canción de Charly García para expresar ciertas experiencias de terror durante la dictadura y, sobre todo, mientras estas ocurrían y transcurrían.

En este contexto, el objetivo de este trabajo consiste en problematizar la importancia de la inclusión de ciertos recursos conceptuales de la lógica occidental en el desarrollo de las investigaciones y argumentos en antropología, a partir del análisis de algunas cuestiones lógicas que atraviesan la obra de Gregory Bateson (1976, 1982, 1990, 2006; Bateson & Bateson, 1987). Los modos en que Bateson aborda un amplio y heteróclito espectro de problemas mediante ciertos recursos lógicos define la originalidad de su obra, al mismo tiempo que cuestiona y conmueve los hábitos argumentativos dominantes y naturalizados de Occidente. En primer lugar, examino cómo Bateson incluye los tipos lógicos como una estrategia para cuestionar y revisar la confusión de los niveles de abstracción, entre el mapa y el territorio (Bateson, 1976, 1982). En segundo lugar, analizo los modos en que la noción de doble vínculo y sus particularidades lógicas, específicamente las paradojas y las literalidades metafóricas, fueron elaboradas por Bateson para aportar inteligibilidad no solo a la esquizofrenia, sino a una multiplicidad de dominios problemáticos (Bateson, 1976, 2006).

Considerando brevemente las características centrales de la teoría de los tipos lógicos de Russell y Whitehead (1963), el texto comienza con el análisis sobre como Bateson incluyó dicha teoría como respuesta a la autorreferencia y las paradojas que genera, para afrontar ciertos dilemas antropológicos dominantes a mediados del siglo XX. Luego, el examen se desplaza a la noción de doble vínculo embebida en la teorización de la esquizofrenia, su carácter abductivo respecto a otros dominios temáticos que ya estaban presentes desde sus formulaciones primeras, las críticas a las que fue sometida (Bateson, 2006) y sus devenires en otros autores (Bateson et al., 1962; Lipset, 1980; Deleuze & Guattari, 1985; Harries-Jones, 1995). Partiendo desde como Bateson entiende las condiciones de producción de encierros y situaciones sin salida en los dobles vínculos, se explora la importancia del análisis de las micro-dinámicas vinculares con relación a los regímenes económicos y políticos en los cuales se hayan incluidas, específicamente en el caso de las denominadas “encerronas trágicas”. Esta noción que incluye contradicciones y paradojas fue elaborada por Fernando Ulloa para dar cuenta de las particularidades de encierro y capturas durante la dictadura militar, las instituciones “manicomiales” y en zonas de marginación social durante la expansión neoliberal (Ulloa, 1969, 2005, 2012). Cuando las contradicciones, paradojas, sin sentidos y literalidades metafóricas están incluidas en ciertos regímenes políticos y económicos extremos en los que se multiplican las situaciones sin salida (Epele, 2012, 2013), estos recursos lógicos son susceptibles de convertirse en técnicas expresivas y tácticas para expresar ciertas cuestiones, al mismo tiempo que obstaculizan la inteligibilidad inmediata y lineal, protegiendo a las autorías de diversos peligros que por sus expresiones los amenazan.

Para finalizar, este trabajo y su análisis sobre estas problemáticas que involucran encierros y situaciones sin salida y en este particular contexto histórico es susceptible de entenderse, en términos de Bateson, los procesos recursivos: textualizar cuestiones difícilmente decibles e inteligibles en términos explícitos y fluidos, minimizando simultáneamente los riesgos que involucra para las autorías su desarrollo y exposición.

SOBRE LAS ANTROPOLOGÍAS Y SUS LÓGICAS

Las referencias a cuestiones de las lógicas occidentales en los análisis sobre los modos de pensar sobre los pueblos originarios, no occidentales, atravesaron la antropología desde sus formulaciones primeras. Como expresan la “lógica de la magia” de Frazer (1944), la “lógica natural” de Morgan (Pratt, 2019), o incluso la “mentalidad primitiva” de Lévy-Bruhl (1986), ciertos conceptos lógicos y filosóficos en boga de esa época se convirtieron en recursos analíticos y estratégicos para fundamentar las características o bien “primitivas” en términos evolutivos, o simplemente más “elementales” de los modos de pensar no occidentales respecto a la autodenominada “civilización”. Esta aplicación indiscriminada de la lógica en ponderaciones evaluativas de las diferencias respecto a saberes y pensamientos, a su vez, fundamentaba y facilitaba la colonización desde occidente y su permanencia en el tiempo (Pratt, 2019).

Con el desarrollo de las etnografías antropológicas, las elaboraciones teóricas multiplicaron y diversificaron los conceptos lógicos utilizados y las estrategias incluidas en sus argumentos, entre las que se han destacado algunas ya clásicas en esta materia. Por un lado, cuestionando el racismo analítico involucrado en las miradas evolutivas y desiguales, Boas (1911) concluía que las psicologías y funciones mentales eran compartidas y comunes a toda la humanidad. Por otro lado, Malinowski (1985) recurría a la lógica occidental, específicamente a ciertas nociones (de causa y efecto, sustancia, cualidad, cuantidad, clasificaciones) para caracterizar ciertos saberes no occidentales, como conocimientos inherentes a una suerte de protociencia, una ciencia restringida y rudimentaria atrapada entre la magia y la religión. La teoría de la magia de Mauss (1971), al mismo tiempo que introducía la noción de juicio y de clases, criticaba la insuficiencia de la lógica occidental y clásica para abordar otros modos de pensar diferentes y complejos. Con el privilegio del formalismo y de las reglas lógicas de la mente humana, Lévi-Strauss (1987) incluye, revisa y discute las perspectivas lógicas dominantes en occidente en su tiempo para elaborar argumentos como la “ciencia de lo concreto” y la “lógica de las cualidades de lo sensible” (Lévi-Strauss, 1988).

Estas pocas y resumidas referencias ejemplifican algunas de las formas en que ciertas cuestiones de las lógicas occidentales se han convertido en recursos analíticos en las antropologías: la lógica occidental como patrón evaluativo de otros saberes en términos de escalas evolutivas, de complejidad y de desarrollo; la apropiación de recursos lógicos para aportar inteligibilidad de ciertas particularidades emocionales y racionales de las realidades investigadas; la integración de ciertas nociones lógicas para cuestionar, revisar y/o elaborar ciertos argumentos académicos y antropológicos; el cuestionamiento desde otras lógicas, respecto ciertas características y sobre la supuesta universalidad de las lógicas occidentales. Lejos de ser exhaustivas, solo a modo de casos paradigmáticos, estas referencias dan algunas pistas claras de los usos y distorsiones dominantes en los contextos donde y cuando Bateson fue elaborando sus teorizaciones (Lipset, 1980).

En clave de interrogar la importancia de los recursos lógicos en la investigación antropológica, este artículo examina cómo Bateson incluye la teoría de los tipos lógicos y elabora la noción de doble vínculo para problematizar las confusiones de niveles de abstracción, las contradicciones, paradojas, metáforas literales y situaciones sin salida tanto en contextos esquizogénicos como en otros dominios temáticos (poesía, ficciones, aprendizaje, religión, etc.) (Bateson, 1976, 1982, 2006). Considerando las condiciones necesarias y suficientes para la producción de dobles vínculos, este trabajo focaliza específicamente en aquella que es entendida por Bateson como redundante, es decir, casi innecesaria de ser explicitada, porque estaba supuesta y contenida en la interacción de otras condiciones. Estoy haciendo referencia a la condición acerca de la prohibición de escape de la víctima del campo, aun cuando la situación del doble vínculo comprometa la supervivencia (Bateson, 1980) 4. Basada en la revisión de modos de captura y encierro, este trabajo argumenta que cuando se incluyen variaciones de las situaciones sin salida se hace posible esclarecer no solo una amplia variedad de dobles vínculos, sino los modos en que se articulan con diferentes regímenes económicos y políticos (Deleuze & Guattari, 1985). En algunos casos el doble vínculo se ha convertido en una herramienta teórica para aportar inteligibilidad a ciertos procesos macrosociales (Hughes, 2001). Sin embargo, las situaciones sin salida en gobiernos autocráticos y/o bajo el capitalismo neoliberal en el Sur global no solo se multiplican, sino también se complejizan. Este es el caso que se expresa en la noción de encerrona trágica de Fernando Ulloa (2005, 2012), que indaga situaciones sin salida, plagadas por contradicciones y paradojas, y que vienen atravesando la historia argentina reciente (Epele, 2012, 2013).

Aun cuando la noción del doble vínculo fuera elaborada para teorizar sobre la esquizofrenia, desde su primera formulación Bateson consideró otros dominios en los que se producen y despliegan (Bateson, 1976). A diferencia de lo “patológico” embebido en los contextos esquizogénicos, en los otros dominios en que los dobles vínculos tienen lugar (poesía, ficciones, aprendizaje, religión), el autor señaló que pueden generar devenires creativos y abiertos, de innovación y transformación (Bateson, 2006). Cuando privilegiamos la indagación de las microdinámicas a la luz de los regímenes macrosociales en las que se encuentran subsumidas, se hace posible despejar y entender como ciertos recursos lógicos (la confusión entre el nombre y la cosa nombrada, las contradicciones, las paradojas y la literalidad de metáforas) devienen, dentro de contextos opresivos y represivos, en tecnologías a la vez creativas y necesarias para la supervivencia. No obstante, estos recursos lógicos, entendidos como técnicas para expresar algo prohibido y que compromete la supervivencia, trabajan con distorsiones y de forma camuflada tanto para resguardar a quien lo enuncia como para sortear frágil y sutilmente las lógicas de poder que comprometen su existencia.

SOBRE LOS TIPOS LÓGICOS

La obra de Gregory Bateson se caracteriza por abordar una extrema heterogeneidad de problemáticas, las que son analizadas desde diferentes lentes teóricas y a través de diversas tecnologías de investigación. Esta heterogeneidad incluye temáticas tan diversas desde rituales iatmules, el arte balinés, la esquizofrenia, el aprendizaje, la teoría de la comunicación, el alcoholismo, budismo, poesía, cibernética hasta el lenguaje de los delfines (Bateson, 1976, 1990, 2006). Sin embargo, cuando se examina en detalle y de cerca esta diversidad, se hace evidente que las investigaciones y argumentaciones de Bateson vuelven y revuelven en torno a ciertos nudos problemáticos, que lo acompañaron como sellos identitarios en sus indagaciones (Lipset, 1980, Harris-Jones, 1995). Uno de los asuntos recurrentes en sus textos es la cuestión lógica.

Con respecto a las cuestiones lógicas embebidas en los modos en que Bateson argumenta, se hace referencia no solo a los problemas relacionados con los “errores” de tipos lógicos y la formulación del doble vínculo, sino también al extenso conjunto de análisis sobre abstracciones malentendidas, silogismos distorsionados, expresiones y situaciones paradojales; recursividades en aprendizajes, epistemologías, ecologías y en cambios evolutivos.

La teoría de los tipos lógicos fue elaborada por Bertrand Russell y Alfred Whitehead para abordar y resolver un tipo particular de paradojas que se produce en los lenguajes formales (Russell & Whitehead, 1963), siempre que se introduce en el sistema una clase de proposiciones de carácter autorreferencial (Palacio Fernández, 2008). Como el mismo Russell señalaba en su autobiografía, esta teoría surge como una suerte de respuesta ad hoc para salvar el Principia Mathematica, frente a la inquietud y desasosiego generada por el surgimiento de paradojas dentro de los sistemas formales con relación a este tipo de proposiciones, y que llevara a Frege a considerar como fallido el proyecto matemático en que había trabajado durante décadas (Russell, 1976: 78).

La autorreferencia remite a aquella proposición que es miembro de una clase, al mismo tiempo que versa y refiere sobre sí misma y todas las proposiciones de su clase (p. ej. todas las proposiciones son verdaderas) (Hofstadter, 1982). Este tipo de autorreferencia y las paradojas que genera no son algo nuevo. Son variantes de la antigua fórmula filosófica de Epiménides acerca de que todos los cretenses son mentirosos. Como Epiménides era cretense, si la afirmación es verdadera, entonces es mentira, y si es mentira entonces es verdadera. De acuerdo a Hofstadter (1982), Russell y Whitehead buscaban con la teoría de los tipos, evitar en la Principia Mathematica la producción de este tipo de círculos viciosos y sus paradojas, estos “bucles extraños” de la lógica, la teoría de conjuntos y de los números. Este objetivo se logra a través del principio que estipula que ninguna proposición puede ser al mismo tiempo miembro y predicar de la clase de las que se es miembro. Sin embargo, además de las clases y los miembros, hay conjuntos que se devoran a sí mismos (p. ej. los conjuntos de todos los conjuntos). La teoría de los tipos lógicos sería un principio que deben cumplir los sistemas formales para eludir la inclusión de la autorreferencia y, por lo tanto, la formación de este tipo de paradojas que deshace las clases como totalidades.

La teoría de los tipos lógicos se convirtió para Bateson en una herramienta privilegiada con el fin de reconocer, eludir y deshacer paradojas, más allá del mundo restringido de la lógica. Esta teoría hace referencia a que en los lenguajes formales (matemáticos, lógicos) “ninguna clase puede ser miembro de sí misma; que una clase de clases no puede ser una de las clases que son sus miembros; que un nombre no es la cosa nombrada. . .” y la consecuencia que “una clase de clases no puede ser uno de los ítems clasificados correctamente como sus no-miembros” (Bateson, 1976: 310). Con estos principios, se hace posible organizar los materiales respecto a estructuras jerárquicas basadas en diferentes niveles de abstracción, consistentes y decidibles. De acuerdo a Bateson, la equivocación en la asignación de tipos lógicos es un fenómeno frecuente en las investigaciones científicas. La teoría de los tipos lógicos se convierte, entonces, en “buena para pensar” y deshacer ciertas confusiones y conflictos, en post de una epistemología que incluya la complejidad de los procesos comunicacionales, cualquiera sea el orden de fenómenos considerados (genética, biológica, sistemas políticos, familias, rituales, ingeniería, etc.).

La inclusión de materiales lógicos permite, a través de analogías, el tratamiento de problemáticas humanas complejas a la escala de su nivel de complejidad. Como Bateson señaló explícitamente (2006: 205), la inclusión de la lógica en general, y de las teorías de tipo lógicos en particular, formó parte de un programa de investigación de la comunicación humana, animal y mecánica. Sin embargo, también remarcó las diferencias entre el mundo de la lógica y el mundo de los fenómenos: “estas diferencias deben tomarse en cuenta cada vez que basamos nuestros argumentos sobre la analogía parcial, pero importante, que existe entre ambos” (Bateson, 1976: 311). A pesar de que considerar el carácter parcial de las analogías, Bateson reconoce que la analítica de los tipos lógicos se convierte en un insumo para poder trabajar con problemas complejos y abstractos embebidos en las realidades investigadas.

Aun cuando los argumentos de Bateson sobre estos tópicos tuvieron lugar en las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta, dentro de las disciplinas lógicas y matemáticas, los análisis de los problemas sobre la autorreferencia y paradojas fueron rápidamente modificados en las primeras décadas del siglo XX, específicamente desde la publicación de Gödel de su teoría de incompletitud en la década del treinta (Hofstadter, 1982). Esta teoría señala que cuando se incluye una fórmula autorreferencial en un sistema formal russelliano, el todo se deshace porque se convierte en indecidible o inconsistente. Por lo tanto, el objetivo de limpiar de bucles extraños a los sistemas formales se logra precaria y temporalmente y, en parte, “a costa de introducir una jerarquización a todas luces artificial, y de prohibir la formación de ciertas clases de conjuntos” (Hofstadter, 1982: 24). Como este autor señala, cuando estas diferenciaciones son aplicadas a cuestiones lingüísticas y en la vida cotidiana no solo se complejizan, sino que, en ocasiones, se convierten en formas de simplificar las complejidades que los lenguajes y las vidas inevitablemente incluyen. Este es el caso de la formulación de la noción de doble vínculo, y sus devenires posteriores.

DOBLES VÍNCULOS Y OTRAS PATO-LÓGICAS

Las indagaciones de Bateson que incluyen las nociones lógicas encuentran una formulación más sistemática en el concepto del doble vínculo para teorizar la esquizofrenia (Bateson, 1976). Para la fundamentación de dicha teoría, ha sido necesaria la problematización de las dinámicas comunicacionales complejas; entre las que se destacan las relaciones entre comunicación verbal/no verbal humana, los juegos y sus señales en animales; y la condensación de niveles lógicos en el humor, rituales, poesía, hipnosis, falsificación de las señales, el aprendizaje como pericia en manejo de señales (Bateson, 1976). En el caso de la esquizofrenia, las formas “patológicas” y recurrentes en las comunicaciones familiares, específicamente en la relación madre hijo/a, asumen patrones caracterizados por la falla de la discontinuidad entre la clase y sus miembros, que produce dolencias en las personas sujetas a estas dinámicas y en las que nunca pueden ganar. De acuerdo a Bateson (1976), este patrón recurrente es denominado doble vínculo, el cual tiene las siguientes condiciones: 1) “dos o más personas”; 2) “experiencia repetida”; 3) “mandato primario negativo”, orientado a evitar el castigo o la pérdida; 4) “un mandato secundario en contradicción con el primero” y generalmente a través de canales no verbales; 5) “un mandato negativo terciario que prohíbe a la víctima escapar del campo”; 6) una vez que la persona ha sido expuesta a este patrón, ya no se hace necesaria que estén todas las condiciones para seguir actuando en relación a los dobles vínculos (Bateson, 1980: 237): queda con la imposibilidad de diferenciar los tipos lógicos. Partiendo de estas condiciones que generarían y caracterizarían la esquizofrenia, la persona queda atrapada, no puede escapar ni comentar o cuestionar, a través de metamensajes, los mensajes contradictorios entre sí que definen los problemas comunicacionales que comprometen su supervivencia. En este contexto, la persona no puede decidir sobre cómo se deberían entender ciertos mensajes, que clase de mensaje son, confunde lo literal y lo metafórico no solo en mensajes ajenos, sino también en los suyos propios.

Después de que fuera publicada en 1956, la teoría de la esquizofrenia centrada en el doble vínculo fue revisada y ampliada por el equipo de Palo Alto y otros grupos de investigación (Bateson et al., 1962). En 1977, las críticas a esta teoría ya se habían acumulado a tal escala, que exigía una respuesta explícita por parte del autor y de su grupo de trabajo. Desde la mirada de causación neurológica, dicha teoría ha sido cuestionada principalmente por focalizar en la familia y en la relación con la madre como núcleo patogénico. Bateson argumenta en su favor que el doble vínculo y las confusiones de tipos lógicos, las distorsiones y complejidades en los patrones de comunicación y relación se dan en múltiples dominios, y la esquizofrenia fue solo uno en los que fuera examinado. Además, cuestiona la mirada de esta dolencia fundamentada en la farmacoterapia sustentada por la disociación dualista de la mente y el cuerpo: “la teoría no es solamente un artificio más que pueda emplearse sin comprenderlo” (Bateson, 2006: 207). Dentro del campo psi, la teoría de Bateson sobre la esquizofrenia fue relegándose hasta quedar como solo un antecedente menor dentro de las teorías psiquiátricas y de las neurociencias, aunque inauguró una nueva y relevante orientación de terapia sistémica y familiar que continúa hasta la actualidad.

No obstante, el doble vínculo tuvo otros recorridos que modificaron, amplificaron y diversificaron sus sentidos y destinos en filosofías, antropologías, ciencias sociales, epistemología, teoría de la comunicación, psicología y terapéuticas. Las apropiaciones y desarrollos posteriores son numerosos, complejos y de diverso carácter (Harris-Jones, 1995). Este es el caso de la investigación de Nancy Scheper-Hughes sobre el problema de la esquizofrenia en Irlanda (Scheper-Hughes, 2001). En lugar de localizar el doble vínculo dentro de los vínculos internos a las familias, Scheper-Hughes lo ubica al nivel de las comunidades, ya que considera que las situaciones sociales combinadas con las normativas informales pueden generar las contradicciones inherentes al doble vínculo, en las que cualquier de las alternativas tienen consecuencias trágicas y produce sufrimientos del tipo que son psiquiatrizados e institucionalizados.

Como Bateson señalara desde un primer momento, los dobles vínculos y las paradojas son vividos y experimentados por personas y en contextos por fuera de los contextos patologizantes y terapéuticos. Por un lado, estas cuestiones lógicas elaboradas por Bateson han hecho posible arrojar luz sobre tensiones, contradicciones y trampas, sin salida aparente, de diversa índole y niveles, con o sin sufrimiento. Por el otro, el examen de ciertas problemáticas a la luz de las matrices lógicas de ciertas paradojas y confusiones entre metáforas y literalidades puede promover disrupciones, creatividades, innovaciones y revoluciones. Como Bateson (2006) considera, estos últimos son los casos de las poesías, ficciones, humor y aprendizajes en general.

Con relación a estas apropiaciones posteriores, quisiera detenerme en una de las que tuvieron amplia resonancia en la filosofía. Estoy haciendo referencia a la importancia de ciertas nociones de Bateson en las dos obras de Deleuze y Guattari sobre capitalismo y esquizofrenia (El Antiedipo y Mil mesetas): el doble vínculo, rizomas, mesetas, intensidad, entre las principales nociones ( Shaw, 2015). Menguando la relevancia de Bateson y de sus nociones, Deleuze y Guattari lo des-dibujan como “una típica carrera científica americana” (Harris-Jones, 1995). Focalizando en el doble vínculo, estos autores cuestionan que esté limitado a situaciones esquizogénicas, ya que suceden en contextos comunes y corrientes, los que se corresponden con el Edipo en general. Con la apropiación de estas nociones, estos autores expresan no solo el carácter corriente de estas paradojas, sino que buscan recuperar su “potencial revolucionario”, el que Bateson señalara en su formulación inicial (Bateson, 1976).

Por último, quisiera detenerme en una de las condiciones necesarias para que la situación de doble vínculo tenga lugar, en la quinta: “un mandato negativo terciario que prohíbe a la víctima escapar del campo” (Bateson, 1976: 237). Bateson considera esta condición redundante y secundaria, “innecesario clasificar este mandato como un elemento separado, ya que el refuerzo de los otros dos niveles implica una amenaza para la supervivencia” (Bateson, 1976: 237). Como en el caso del “esto es juego” y en otros de sus textos, esta condición hace que las micrológicas vinculares definan o determinen por sí solas los contextos, sin considerar ni incluir los regímenes de poder y económicos en los cuales se hayan incluidas. Este sello analítico de Bateson, sin embargo, ha sido modificado en los argumentos desarrollados por otros autores que han trabajado con el doble vínculo (Parrilla Martinez, 2015), por ejemplo, Deleuze y Guattari (1985). Mientras que los aportes de Bateson respecto del cuestionamiento de las “patologías” de la epistemología occidental, la cibernética y la ecología de la mente son ampliamente reconocidas; su modo de trabajo con microdinámicas sin considerar las lógicas económicas y políticas ha limitado el alcance de sus perspectivas para indagar y entender ciertas situaciones opresivas y sin salida, las que son mucho más cercanas y cotidianas de lo que parecieran ser en sus formulaciones teóricas.

ENCERRONAS TRÁGICAS

Cuando se examina el amplio espectro de situaciones sin salida, capturas y encierros generados por diversos regímenes políticos y económicos, las cuestiones lógicas (contradicciones, paradojas, confusiones de niveles de abstracción y entre metáforas y realidades, etc.) como recursos analíticos asumen otras características, aunque atravesadas por el compromiso para la supervivencia. La relevancia de considerar las microdinámicas vinculares en relación con los macrorregímenes que los producen e incluyen, queda en evidencia la exploración del trabajo de Fernando Ulloa (2005, 2012) sobre las encerronas trágicas.

Los desarrollos de Ulloa sobre las encerronas trágicas focalizan en tres contextos políticos, económicos e institucionales relevantes en la historia argentina reciente: dictaduras militares, las instituciones “manicomiales” y la pobreza y marginación en el capitalismo neoliberal. Partiendo del análisis del dispositivo de la crueldad en el caso de la tortura durante la última dictadura militar (1976-1983), Ulloa define la encerrona trágica como una situación de dos lugares (víctima, victimario) donde además del sufrimiento, intimidación y muerte posible y real, la víctima depende del victimario que lo deshumaniza, para dejar de sufrir y para no morir, sin posibilidad de escape, ni lugar tercero. “Sabido es que el objetivo es quebrar todas las resistencias del sujeto, colocándolo a merced de algo o de alguien totalmente repudiado. Este estar a merced de algo que se rechaza configura el encierro que denomino trágico” (Ulloa, 2012: 167-168). Si bien estas estructuras son inherentes a cualquier régimen totalitario, su ocurrencia no se restringe a estos gobiernos, sino que a aquellas zonas e instituciones de gobiernos democráticos, donde la legalidad y justicia es extremadamente débil o se desvanece.

Otros de los dominios en los que Ulloa ha explorado son las instituciones de salud en general y de salud mental en particular. El “manicomio” es entendido como el estadio terminal e institucionalizado de los procesos de mortificación que atraviesan toda la sociedad. En estas instituciones asilares, las encerronas trágicas se producen en contextos en los cuales quien padece y sufre depende para su sanación y curación de instituciones en que el maltrato, destrato y negligencia se ha normalizado. Esta mortificación, sin embargo, incluye ocasionalmente a los profesionales de salud, los que, junto con los pacientes, se ven arrastrados a sus consecuencias. Cuando Ulloa habla de mortificación hace referencia a cierto acostumbramiento con lo cruel, pues refiere a algo “mortecino, falta de fuerza, apagado, sin viveza, en relación a un cuerpo agobiado” (Ulloa, 2012: 214) Esta forma de sufrimiento social se ve acompañada por un dolor impotente, fatiga crónica, la pérdida de valentía e inteligencia, con predominio de la resignación, desapareciendo las críticas y protestas, y siendo sustituidas por la queja generalizada, anonimizada e inconducente.

Con la expansión del capitalismo neoliberal en el Cono Sur, en Argentina en particular, se han multiplicado las situaciones conflictivas que asumen las condiciones de las encerronas, como “otras formas de tormento social que transcurren a plena luz del sol y muchas veces bajo la mirada de una sociedad que se torna indiferente, quebrada en sus resistencias” (Ulloa, 2012: 223). Aunque en los regímenes autocráticos la lectura pareciera ser más lineal, cuando Ulloa define las encerronas trágicas, de forma ampliada, las dificultades de poder clarificar el sentido de acciones atravesadas por la contradicción, las paradojas y la literalidad de las metáforas se hacen evidentes e ineludibles. De acuerdo a Ulloa, las encerronas trágicas, en sentido amplio, se configuran siempre que alguien para sobrevivir, dejar de sufrir, aliviarse, cubrir las necesidades elementales (alimento, abrigo, afecto, estudio, etc.), cuidado de la salud, trabajar, depende de alguien o algo que lo maltrata, destrata y/o no lo reconoce como sujeto. Este tipo de encierro se genera porque no hay alternativa alguna de escapar o lugar tercero de intervención, enunciación y apelación a ley o justicia, por lo que la única salida para la víctima pareciera ser la muerte mientras que para el victimario pareciera ser la impunidad (Ulloa, 2005).

Dentro de este andamiaje analítico, la noción de trato emerge como herramienta no solo para conceptualizar y para intervenir en estas complejas situaciones, sino también para esclarecer un amplio espectro de problemas de la salud (Epele, 2012, 2013). Basado en la perspectiva de Ulloa, he desarrollado y ampliado la noción de trato como recurso conceptual central para las antropologías de la salud del Cono Sur:

La noción de trato, como expresión en sustantivo del verbo tratar, permite categorizar la materia de la que están hechos los vínculos que nos hacen y deshacen. Lejos de reproducir la disociación entre un dominio relacional y una suerte de esencia subjetiva, la noción de trato permite reconocer tanto la materialidad de lo vincular como su carácter productivo con relación a la subjetividad, ya sea en términos que en el sentido común se definen como ‘positivos’ (cuidado, amparo, acompañamiento, solidaridad, protección, diálogo, etc.), como entre aquellos que son considerados ‘negativos’ (culpabilización, abandono, explotación, negligencia, abuso, estigmatización, etc.). Considerando esta materialidad, el trato y los modos de tratar se articulan con procesos macro-sociales, y tienen genealogías y cronologías diversas. Es decir, las modalidades de trato se corresponden con contextos histórico-políticos particulares, son producidos y transformados al ritmo, en disidencia o franca oposición de las modificaciones en las ecuaciones dominantes de sociabilidad asociadas a las transformaciones económico-políticas del capitalismo contemporáneo (Epele, 2013: 16).

Con el objetivo de intervenir conceptual y prácticamente las encerronas y las crueldades que incluyen, Ulloa problematiza la noción de “buen trato” como trato pertinente que refiere a la ternura y que incluye aquellas prácticas elementales que focalizan en modos de tratar con reconocimiento subjetivo: el miramiento, la intuición y la donación simbólica (Carbón & Martinez, 2019). Con el buen trato y las éticas que el autor incluye y diversifica, busca oponer y, al mismo tiempo, denunciar la multiplicación de situaciones sin salida, que bajo la noción de encerronas ya afectaban a sectores mayoritarios de la población a fines del siglo XX y a principios del nuevo milenio cuando escribió estas nociones. Aunque de reconocida relevancia para interpretar la realidad argentina contemporánea, sin embargo, la importancia de Ulloa se incrementa de tiempo en tiempo, como en la actualidad, cuando se hace necesaria cierta guía para despejar las contradicciones, paradojas y metáforas literales, que producen cuando ciertas experiencias relativas a la crueldad irrumpen e inundan nuestras vidas cotidianas.

CONCLUSIÓN

No cuentes qué hay detrás de aquel espejo,

no tendrás poder Ni abogados Ni testigos Enciende los candiles que los brujos

piensan en volver A nublarnos El camino

Estamos en la tierra de todos En la vida Sobre el pasado y sobre el futuro Ruinas sobre ruinas Querida Alicia.

Charly García, 1980.

Con la interrogación sobre la importancia de ciertas nociones y perspectivas de la lógica occidental en las antropologías en general y en la de Gregory Bateson en particular, este trabajo comenzó su recorrido con el análisis de la teoría de los tipos lógicos, continuando con el doble vínculo tanto en los contextos esquizogénicos como en aquellos otros dominios, lejanos a cualquier “enfermedad”, en los que su ocurrencia se vinculaba con la creatividad y transformación. Cuando perdió su potencial para explicar la esquizofrenia como patología, la importancia para la creatividad y transformación que Bateson había destacado desde la formulación fue creciendo en relevancia en su ecología de la mente y sus desarrollos posteriores.

Sin embargo, cuando algunas de estas microdinámicas se ponen en relación con los regímenes políticos y económicos que las subsumen, las características de las situaciones sin salida, de las tensiones que incluyen y de los recursos lógicos necesarios para su desciframiento se ven modificadas. Por un lado, las encerronas trágicas definidas por Ulloa y su proliferación en la historia argentina reciente permite seguir las pistas sobre cómo las dinámicas sin salida o escape son modeladas por estos regímenes, y también sorteadas o confrontadas por aquellas personas que quedan capturadas en sus entrañas. Este cambio de perspectiva hace posible reconocer la posibilidad de recurrir a estas técnicas y tácticas embebidas en recursos lógicos que producen no solo palabras, expresiones y textos, sino también acciones subjetivas y colectivas. Con estos recursos lógicos, se hace posible afirmar que cuestiones prohibidas y sancionadas, al mismo tiempo, ponen al descubierto y sortean las características de ciertas encerronas que llegan a poner en peligro la vida de quien enuncia y actúa.

Apelando a Lewis Carroll por su inédita combinación entre sofisticación lógica y contenidos imaginarios infantiles, la letra de Charly García actuada por Serú Girán exponía las extremas experiencias bajo el terrorismo de estado, lo decía de modo tal que lograban sortear la vigilancia y eludir la activación de sensores de los aparatos represivos. Cuando se convierten los recursos lógicos en técnicas y tácticas expresivas y actuadas que distorsionan y camuflan materiales sujetos a vigilancias y sanciones que comprometen la supervivencia de quienes lo enuncian y actúan, no solo hacen visible y decible las experiencias vividas, sino también exponen la encerrona, la situación sin salida, debilitándola mientras que se puedan sortear, momentánea y frágilmente los aparatos de poder que comprometen la existencia.

Finalmente, la particular forma en que este artículo entrelaza cuestiones lógicas, situaciones sin salida y encerronas; dolencias y sufrimientos, técnicas creativas para decir y actuar, tácticas de eludir sanciones y peligros, podría entenderse también como una textualización que, recursivamente, produce una variación en correspondencia al complejo contexto actual de los dilemas y desafíos que dieran origen a estas teorías, problematizaciones, técnicas e incluso, letras musicales.

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  • 1
    Este artículo fue realizado como parte del trabajo de investigación financiado por dos proyectos CONI CET-PIP-247 (2022-2024) y UBACYT 2023 (20020220100043ba). Agradezco especialmente a los pares anónimos que han revisado el artículo.
  • 2
    Charly García creó esta canción para una película de fines del setenta, pero la popularizó cuando la grabó y cantó con el grupo Seru Girán (Bicicleta, 1980). Como dice la revista km0:Esta canción sorteó todas las censuras, todas las miradas de los dictadores que andaban con la tijera de cortar libertades y los fusiles de callar conciencias. Charly aprovecha la figura de “Alicia en el País de las Maravillas”, de Lewis Carroll, como si fuera una historia para chicos, para hablar de la realidad del país. La metáfora y el símbolo acompañan esta canción”. Disponible en: https://revistakm0.com/2023/03/21/las-letras-del-rock-cancion -de- alicia-en-el-pais/
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    Lewis Carroll (2003) (1865) Alicia en el País de las Maravillas. Madrid: Ediciones del Sur. Lewis Carroll, en realidad era el pseudónimo de este profesor de matemática Charles Dodgson. Este libro ha sido amplia y diversamente analizado y sometido a múltiples interpretaciones. Actualmente, el autor ha sido cuestionado por las implicaciones de sus fotografías (Abbate, 2003).
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    Estoy haciendo referencia a la quinta condición del doble vínculo: “Un mandato negativo terciario que prohíbe a la víctima escapar del campo. En un sentido formal, quizás sea innecesario clasificar este mandato como un elemento separado, ya que el refuerzo de los otros dos niveles implica una amenaza a la supervivencia, y si los dobles vínculos han sido impuestos durante la infancia, es naturalmente imposible de escapar” (Bateson, 1980: 237).

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    20 Dic 2024
  • Fecha del número
    2024

Histórico

  • Recibido
    29 Mayo 2024
  • Revisado
    07 Jul 2024
  • Acepto
    09 Ago 2024
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