Open-access INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y PRODUCCIÓN CIENTÍFICA: OPORTUNIDADES Y DESAFIOS

La Inteligencia Artificial (IA) es un área en constante evolución, focalizada en el desarrollo de máquinas y sistemas que imitan aspectos de la inteligencia humana, ofreciendo soluciones para una amplia gama de problemas y desafíos. A pesar de ser, inicialmente, popularizada por la ficción científica en el inicio del siglo XX, la idea de máquinas capaces de simular el comportamiento humano y "pensar" fue propuesta por el matemático británico Alan Turing, ampliamente reconocido como el "padre de la computación". Sin embargo, el término "Inteligencia Artificial" fue formalmente introducido por John McCarthy en 1956, durante la conferencia Dartmouth Summer Research Project on Artificial Intelligence, en la Universidad de Dartmouth, en los Estados Unidos, marcando el inicio de las discusiones académicas y científicas sobre el tema1-2.

Históricamente, las IAs remontan una curiosidad o una invención humana que viene siendo desarrollada desde los años 1960 y 1970, a pesar de que el desarrollo tecnológico de computadores y de las redes de internet, en esa época, no tenían capacidad para crear algoritmos formando las redes neurales que conocemos actualmente. Así, las IAs dejaron de ser una narrativa fascinante de las aspiraciones humanas, innovaciones tecnológicas y de grandes descubrimientos científicos y están tornándose cada vez más próximas de actividades cotidianas que influyen en la sociabilidad e impactan decisiones antes tomadas exclusivamente por seres humanos3.

Con la IA dejando de ser apenas ficción, estamos viviendo en la era de "macrodatos", en que la capacidad de colectar y procesar grandes volúmenes de informaciones se vuelve cada vez más accesible, y su aplicación se muestra promisora en diversos sectores de la sociedad. Además de eso, la IA ya está integrada a nuestro cotidiano por medio de asistentes personales (como Siri, Alexa y Google Assistant), aplicaciones de transporte (Waze y Uber), aviación, asistentes virtuales (chatbots) y dispositivos vestibles, como ropas y accesorios inteligentes (smartwatches), entre otros1.

En 2023, las IAs aplicadas a servicios y soluciones experimentaron un crecimiento exponencial, ganando amplio reconocimiento por su eficacia en diversas áreas, incluyendo su relevancia como herramientas en la redacción y pesquisa científica4. Sin embargo, a pesar de los avances significativos, persisten críticas, preocupaciones éticas y divergencias con relación a los límites e implicaciones del uso de esas tecnologías, sobre todo en el medio académico. Ese debate continuo destaca la necesidad de una reflexión sobre las oportunidades y los desafíos que acompañan la creciente aplicación de esas innovaciones en la producción científica.

Entre las herramientas de IA que pueden ser utilizadas en la producción científica, el ChatGPT ® emerge como una de las más populares de la actualidad. Ese chatbot posibilita un diálogo productivo, ofreciendo insights valiosos y facilitando sesiones de brainstorming para refinar cuestiones de pesquisa. Además de eso, posibilitan la cualificación de partes del texto, refinándolas, sea una idea, un contexto, una expectativa aspirada, forneciendo opiniones adicionales. La calidad del prompt, conjunto de palabras utilizadas para que el modelo de lenguaje genere el contenido de IA, influencia directamente la calidad de la respuesta. Cuando se trata de perfeccionar la redacción en inglés, por ejemplo, el ChatGPT ® se destaca al editar textos, corregir errores gramaticales, puntuación y ortografía, además de enriquecer el vocabulario. Adicionalmente, puede ser empleado en la reducción de la extensión del texto y en el formateo adecuado de referencias. En suma, el ChatGPT ® se revela una herramienta completa, capaz de contribuir significativamente en diversas etapas del proceso de producción de contenido5-6. La literatura presenta, incluso, otras posibilidades de aplicación, como la enseñanza de enfermería7 y el análisis de datos cualitativos8.

A pesar de esas ventajas, es necesario cautela al utilizar o ChatGPT ® . Eso, por no ser apropiado para la creación de texto totalmente nuevo, a partir de un prompt, destinado a la inclusión en un manuscrito. Se resalta que el ChatGPT ® no es un autor y, por lo tanto, el intento en utilizarlo como tal, incurre en plagio de texto generado por esta herramienta. Algunos periódicos adoptan recursos para detectar textos producidos por inteligencia artificial, como o Originatlity ® (https://originality.ai). Además de eso, es esencial atentar que, el ChatGPT ® puede inventar referencias, por veces presenta argumentos aparentemente plausibles, por veces incorrectos y/o superficiales. Consecuentemente, el contenido generado puede contener imprecisiones, siendo crucial revisar minuciosamente para garantizar exactitud y precisión5-6,9.

Al tiempo en que la tecnología se aplica, las amenazas y los desafíos en su utilización emergen, posibilitando la actualización y nuevas herramientas para cualificar y precisar la utilidad de las ya existentes. Una de las herramientas lanzadas, para compensar esas desventajas del ChatGPT ® es el ScholarAI ® (https://scholarai.io). Se trata de un plugin desarrollado para fornecer a los usuarios acceso a un banco de datos de artículos revisados por pares y pesquisas académicas. ScholarAI ® conecta los grandes modelos de lenguaje que alimentan el ChatGPT ® con acceso personalizado a artículos de acceso abierto. Los usuarios pueden consultar directamente estudios relevantes revisados por pares, para encontrar informaciones confiables a las pesquisas científicas, proyectos técnicos y propuestas de financiamiento.

Otro programa de IA que ha ganado destaque es el Bard®, creado por el Google AI en 2017. El utiliza un avanzado modelo de lenguaje capaz de generar textos, traducir idiomas, crear diversos tipos de contenido y responder a preguntas de manera informativa y precisa. En 2023, fue desarrollado el programa Gemini ® (https://gemini.google.com), que es una familia de modelos de lenguaje del Google AI que incluye el Bard, representando un avance en la tecnología de grandes modelos de lenguaje. Se destaca que ambos programas son actualizados diariamente con informaciones actuales.

Otras herramientas también se han mostrado útiles para aumentar la productividad de los investigadores, como Research Rabbit ® , Paperpal ® , Grammarly ® , Scite ® , R Discovery ® y SciSpace ® . Esas plataformas ofrecen soporte en diversas etapas de la pesquisa, desde la organización y análisis de referencias, hasta la mejoría de la escrita y revisión de artículos, proporcionando un ambiente más eficiente para la producción académica10.

El Research Rabbit ® (https://www.researchrabbit.ai) es una herramienta gratuita para análisis de red de artículos científicos, facilitando la búsqueda por trabajos relacionados a un tema específico y proporcionando una comprensión más amplia de los orígenes y evolución del debate. Así, auxilia en la identificación de autores que colaboran en una misma área. Esta IA recomienda artículos semejantes con base en sus colecciones, ayudando a mantenerlo siempre actualizado. Además de eso, la integración con el Zotero, un software libre para gestión y compartimiento de referencias bibliográficas, permite extraer referencias y citaciones de manera práctica.

Tanto el Paperpal ® (https://paperpal.com), cuanto el Grammarly (https://www.grammarly.com) son herramientas para investigadores y escritores que buscan perfeccionar la calidad de sus textos. Son plataformas que ofrecen sugestiones no exclusivamente de corrección de los errores gramaticales, pero cualifican el estilo, la clareza y la fluidez del contenido.

La plataforma Scite ® (https://scite.ai/), por su vez, da un salto de una simple búsqueda de artículos, ofreciendo contexto al mostrar como los trabajos fueron citados por otros autores. Eso proporciona una visión más amplia en lo que corresponde el impacto de un artículo específico y se muestra especialmente útil en la redacción de la discusión de un estudio, al fornecer informaciones detalladas sobre conceptos e ideas previamente abordadas.

Con una base de cerca de 100 millones de artículos, el R Discovery ® (https://discovery.researcher.life) utiliza un sistema de recomendación semejante al de las redes sociales, creando feeds personalizados de acuerdo con las áreas de interés del usuario. A pesar de que no substituya una revisión de literatura completa, es una herramienta práctica para mantenerse actualizado en la rutina diaria de pesquisa.

Ya la SciSpace ® (https://scispace.com) actúa como un asistente de lectura inteligente, permitiendo el upload de PDFs para identificar mensajes-llave, explicar conceptos complejos y sintetizar informaciones. Con funcionalidades como resumen de resultados, descripción de tablas y ecuaciones, y parafraseado en diferentes estilos, a SciSpace puede auxiliar para la comprensión profundizada de textos académicos.

Con tantos recursos disponibles para la producción científica, las discusiones sobre los límites de la inteligencia artificial se han intensificado, visando garantizar que su uso no comprometa la calidad y la integridad científica. Para comprender el posicionamiento de las principales editoras científicas del mundo en relación al uso de la IA en la producción de artículos, fueron consultadas las orientaciones de editoras como Elsevier, Taylor & Francis, Wiley y SAGE. Esas orientaciones varían, pero hay algunas directrices comunes.

La Elsevier permite el uso de IA para mejorar la legibilidad y el lenguaje del trabajo, sin embargo, deja claro que tal tecnología no puede substituir tareas intelectuales, como redactar la introducción, discutir resultados, elaborar conclusiones o fornecer recomendaciones. Además de eso, prohíbe el uso de IA para generar imágenes, con excepción de mejorías de coloración, exigiendo todavía que la IA no sea listada como coautora*.

La Taylor & Francis permite el uso de la IA para mejorar el lenguaje, pero orienta que ella no conste en la lista de coautoría y requiere que su uso sea declarado en detalles. Eso incluye la especificación de cuál herramienta fue utilizada, cómo fue usada, en cuál sección del artículo y por qué fue empleada. Ella también exige que los autores verifiquen la autenticidad de las informaciones y que chequeen el artículo cuanto a plagio**.

La Wiley sigue un abordaje similar, permitiendo el uso de IA para mejorar la escrita, pero exigiendo que el flujo de utilización sea, detalladamente, declarado y que los autores verifiquen el texto cuanto a la veracidad y la posibilidad del plagio. Resalta, todavía, la necesidad de declarar el uso de la IA como una limitación del estudio, señalando posibles problemas derivados de su aplicación***.

Por fin, la SAGE adopta una posición semejante, permitiendo el uso de la IA para mejoría del texto, desde que no substituya tareas intelectuales. Además de eso, exige que la IA no conste en la lista de coautores y que su uso sea explicitado, incluyendo los inputs fornecidos por los autores****.

En síntesis, mismo que haya una creciente aceptación del uso de IA para perfeccionamiento del lenguaje, todas las editoras resaltan la importancia de mantener el control humano sobre las actividades intelectuales y de declarar de forma transparente el uso de herramientas de IA en la elaboración de los artículos. Ese posicionamiento está aliñado con el “Guide for the Use and Reporting of Artificial Intelligence in Scientific-Academic Journals11 y con las recomendaciones del International Committee of Medical Journal Editors12, que fornecen directrices para el uso responsable de IA en la publicación científica. Entre esas directrices, se destaca la recomendación de que, a pesar que la IA pueda ser utilizada para mejorar aspectos como la calidad de la redacción, formateo y análisis de datos, su uso no debe substituir el trabajo intelectual esencial, como la formulación de hipótesis, la interpretación de resultados y la construcción de conclusiones. Entre las principales recomendaciones están:

  • Transparencia: autores deben declarar detalladamente el uso de IA en el manuscrito, especificando cuáles herramientas fueron utilizadas, cómo y en cuáles etapas del proceso.

  • Propriedad Intelectual: la IA no puede ser listada como coautora, una vez que no realiza actividades intelectuales o creativas.

  • Verificación y autenticidad: autores son responsables por garantizar la originalidad del trabajo y checar posibles problemas de plagio o imprecisiones generadas por el uso da IA.

  • Limitaciones: el uso de IA debe ser considerado como una limitación del estudio, y los potenciales problemas decurrentes de su aplicación deben ser discutidos en la publicación.

En la misma dirección, la Association for Computational Linguistics (ACL) reconoce el uso de inteligencia artificial como una herramienta válida tanto para la asistencia lingüística cuanto para la búsqueda de literatura en la preparación de artículos académicos. En lo tocante a la asistencia con el lenguaje, cuando modelos generativos son utilizados exclusivamente para perfeccionar el contenido original, sin generar nuevo material, su uso es considerado similar al de herramientas ampliamente aceptadas, como correctores ortográficos y diccionarios de sinónimos, que desde hace mucho tiempo son parte integrante del proceso de escrita académica. Con relación a la búsqueda de literatura, la IA puede actuar como un asistente eficiente para localizar e identificar referencias relevantes. Sin embargo, los investigadores deben mantener los mismos patrones de rigor cuanto a la precisión de las citaciones y a la profundidad de la revisión bibliográfica. Además de eso, es fundamental tener cuidado con eventuales vieses en las citaciones sugeridas por algoritmos generativos13.

Esas directrices refuerzan que el uso de IA es aceptable desde que empleado como soporte técnico y lingüístico, preservando la integridad intelectual del proceso de pesquisa y escrita. Dado que la IA es una tecnología en constante evolución, será esencial revisar y actualizar continuamente las recomendaciones y buenas prácticas. La constante evolución tecnológica exige que el cuerpo editorial revisite constantemente sus formaciones y capacitaciones en producción editorial, a fin de actualizar las políticas internas con foco especial en la ética, moralidad y calidad científica, garantizando el rigor y la integridad de la producción acadêmica11.

En esa perspectiva, la Revista Texto y Contexto Enfermería reconoce las potencialidades de la IA como una herramienta para apoyar la producción y publicación científica. Eso implica que las acciones editoriales deben estar alineadas a las recomendaciones nacionales e internacionales vigentes, asegurando ética y moralidad en el proceso editorial, de manera transparente, responsable y con foco en el mantenimiento de alta calidad.

De ese modo, sin la pretensión de agotar el tema, se puede afirmar que las herramientas de IA aplicadas a la redacción científica pueden ser útiles en algunas tareas, optimizando el tiempo de los investigadores. De este modo aclarar, que no substituyen la necesidad de un conocimiento teórico-metodológico profundo, ni dispensan el trabajo intelectual, esencia de aquel que crea, pesquisa y produce, el autor. Por lo tanto, esas herramientas deben ser vistas, no como soluciones definitivas o amenazas, pero como instrumentos cuyas potencialidades deben ser exploradas, comprendidas y utilizadas de forma crítica por los investigadores.

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Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    31 Ene 2025
  • Fecha del número
    2024

Histórico

  • Recibido
    25 Set 2024
  • Acepto
    07 Nov 2024
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