RESUMEN
Objetivo: Analizar la eficacia de 1 g de extracto seco de romero en la calidad del sueño y el cortisol capilar de profesionales de enfermería de urgencias/emergencias.
Método: Estudio de intervención, cuasi experimental, de tipo antes y después, realizado entre septiembre y noviembre de 2022 con profesionales de enfermería de un servicio de urgencias hospitalario y de un servicio de urgencias de Rio Grande do Sul. Se utilizaron un cuestionario sociodemográfico/ocupacional, el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh y muestras de cabello. La intervención consistió en la ingesta de cápsulas de extracto seco de romero de 500 mg, dos veces al día, durante 56 días. Análisis descriptivo y analítico, con pruebas de asociación y correlación (p < 0,05).
Resultados: Participaron 35 profesionales. Predominaron la mala calidad del sueño y los niveles elevados de cortisol capilar. La intervención mejoró significativamente el sueño (p = 0,039), sin reducción de los niveles de cortisol.
Conclusión: La intervención con romero mejoró la calidad del sueño, pero no fue suficiente para reducir las concentraciones de cortisol capilar, por lo que se necesitan otras estrategias que contribuyan a la salud de los trabajadores.
DESCRIPTORES
Enfermería de Urgencia; Sueño; Rosmarinus; Hidrocortisona
ABSTRACT
Objective: To analyze the effectiveness of 1 g of dry rosemary extract on sleep quality and hair cortisol concentration in emergency nursing professionals.
Method: Intervention, quasi-experimental, before-and-after study, carried out between September and November 2022 with nursing professionals from a hospital emergency room and an Emergency Room in Rio Grande do Sul. A sociodemographic/occupational questionnaire, Pittsburgh Sleep Quality Index, and hair samples were used. The intervention involved taking 500 mg capsules of dry rosemary extract twice a day for 56 days. Descriptive and analytical analysis, with association and correlation tests (p < 0.05) were used.
Results: Thirty-five workers participated. Poor sleep quality and high levels of hair cortisol concentration predominated. The intervention significantly improved sleep (p = 0.039), without reducing cortisol levels.
Conclusion: The rosemary intervention improved sleep quality, but was not sufficient to reduce hair cortisol concentrations, with other strategies that contribute to the worker’s health being required.
DESCRIPTORS
Emergency Nursing; Sleep; Rosmarinus; Hydrocortisone
RESUMO
Objetivo: Analisar a efetividade de 1 g de extrato seco do alecrim na qualidade do sono e cortisol capilar de profissionais de enfermagem de urgência/emergência.
Método: Estudo de intervenção, quase experimental, do tipo antes e depois, realizado entre setembro e novembro de 2022 com profissionais de enfermagem de um pronto-socorro hospitalar e de um Pronto Atendimento do Rio Grande do Sul. Utilizaram-se questionário sociodemográfico/ocupacional, Índice de Qualidade do Sono de Pittsburgh e amostras de cabelo. A intervenção compreendeu a ingestão de cápsulas de extrato seco de alecrim de 500 mg, duas vezes ao dia, por 56 dias. Análise descritiva e analítica, com testes de associação e correlação (p < 0,05).
Resultados: Participaram 35 profissionais. Predominaram a má qualidade do sono e níveis elevados de cortisol capilar. A intervenção melhorou significativamente o sono (p = 0,039), sem redução nos níveis de cortisol.
Conclusão: A intervenção com o alecrim melhorou a qualidade do sono, mas não foi suficiente para reduzir as concentrações de cortisol capilar, fazendo-se necessárias outras estratégias que colaborem com a saúde do trabalhador.
DESCRITORES
Enfermagem em Emergência; Sono; Rosmarinus; Hidrocortisona
INTRODUCCIÓN
El sueño es importante para la homeostasis, momento en el que se interrumpe el estado de vigilia, lo que conduce a una disminución de las actividades metabólicas, la relajación muscular y la reducción de las actividades sensoriales(1). El sueño interfiere en las funciones cognitivas, la consolidación de la memoria y el almacenamiento de información, y es esencial para el equilibrio del organismo humano(2).
Los trastornos del sueño afectan a la capacidad de dormir y se han asociado a alteraciones en los niveles de cortisol, conocida como la hormona del estrés, con impacto en la salud física y mental. El cortisol sigue un ciclo circadiano natural, alcanza su pico por la mañana para preparar el cuerpo para las actividades diarias y disminuye a lo largo del día para facilitar el sueño. Sin embargo, los problemas de sueño, como el insomnio o la mala calidad del sueño, pueden alterar este ritmo al mantener niveles elevados de cortisol por la noche, lo que contribuye al estrés crónico y la fatiga(3).
Esta situación, sumada a las exigencias del trabajo y al trabajo por turnos, sugiere el deterioro de la salud del trabajador. Los profesionales que trabajan por turnos, como los enfermeros que prestan servicios de urgencia y emergencia, se enfrentan a situaciones de estrés, presión de tiempo y exigencias físicas(4). El trabajo en turnos nocturnos, en particular, implica una desincronización circadiana, ya que el trabajador debe permanecer despierto durante el período en que el organismo, fisiológicamente, está preparado para el descanso, lo que alerta sobre la importancia de intervenciones que puedan contribuir a la calidad del sueño y la salud del trabajador.
Para mejorar la calidad del sueño, se cita como alternativa el uso de plantas medicinales, como el Rosmarinus officinalis L. (romero). Esta planta se utiliza ampliamente como conservante natural de alimentos y presenta acciones farmacológicas que incluyen antibacterianas, antidiabéticas, antiinflamatorias, antitumorales y antioxidantes(5). A pesar de las limitadas investigaciones de intervención con el romero, las evidencias apuntan a beneficios como la reducción de la ansiedad, la mejora de la depresión y de la calidad del sueño(6), y la disminución de la somnolencia diurna(7). Estos resultados sugieren que el romero es una posibilidad terapéutica para mejorar el sueño; sin embargo, no hay evidencias que relacionen su uso con la mejora del estrés.
El estrés crónico puede evaluarse mediante la medición del cortisol capilar. Las muestras de cabello tienen la ventaja de detectar el cortisol a lo largo de varios meses y suponen un procedimiento no invasivo, además de ser fáciles de almacenar y resistentes a la descomposición, a diferencia de los fluidos corporales(8).
Así, teniendo en cuenta la escasa bibliografía disponible sobre los efectos del romero en la salud humana, el reducido número de estudios de intervención recientes sobre el cortisol capilar y que los profesionales de enfermería son susceptibles al estrés, se identifica la importancia de analizar la eficacia de 1 g de extracto seco de romero en la calidad del sueño y la concentración de cortisol capilar de profesionales de enfermería de servicios de urgencia/emergencia, objetivo de esta investigación.
MÉTODO
Tipo de Estudio
Se trata de un estudio cuasi experimental, con un solo grupo, pre y post intervención.
Lugar y Población
Se llevó a cabo en un municipio de la región noroeste del estado de Rio Grande do Sul, en una Unidad de Atención de Urgencias (UPA) 24 horas, institución pública que presta asistencia de urgencia y emergencia a nivel intermedio a una población de 83 764 habitantes y cuenta con 43 profesionales de enfermería; y un servicio de urgencias hospitalario (SUH), que forma parte de una institución filantrópica de referencia en la atención en salud de toda la región cubierta por la 17ª Coordinación Regional de Salud, que abarca una población de aproximadamente 231 229 personas y cuenta con 57 profesionales de enfermería en el sector.
Criterios de Selección
Se incluyeron los técnicos y auxiliares de enfermería y los enfermeros que llevaban al menos un mes trabajando en los servicios de emergencia de las instituciones seleccionadas, independientemente de su tipo de contrato. La delimitación del tiempo de servicio tuvo en cuenta el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh, que evalúa la calidad del sueño durante el mes anterior.
En cuanto a los criterios de exclusión, se descartaron: profesionales que presentaban hipersensibilidad al romero; mujeres embarazadas, lactantes, epilépticos, personas en tratamiento por dislipidemia o diabetes mellitus, profesionales con disfunción biliar o hepática, con enfermedades prostáticas o gastroenteritis, debido a la falta de estudios que garanticen la seguridad de su uso en estas condiciones; profesionales con cabellos < 2 cm en la región del vórtice posterior de la cabeza o que estaban utilizando medicación tópica en el cuero cabelludo durante el periodo de recolección de datos, para prevenir interferencias en la concentración de cortisol; o ausentes del trabajo por cualquier motivo durante el periodo de recolección de datos.
Definición de la Muestra
El muestreo no fue aleatorio y la muestra mínima se estableció mediante un cálculo muestral, aplicando una expresión para proporciones pareadas(9), en la que se arbitró una proporción del 50% de concordantes, el 10% de discordantes, una certeza (potencia de la prueba) del 80% y un nivel de significación del 5%. Estos parámetros dieron como resultado una muestra mínima de 19 participantes, teniendo en cuenta que cada uno sería su propio par en la evaluación de los resultados antes y después de la intervención. La población del estudio estuvo compuesta por 100 profesionales de enfermería, todos los cuales fueron invitados a participar en la investigación.
Recolección de Datos
La realización de la investigación comprendió dos etapas de recolección de datos (antes y después de la intervención) y un periodo de intervención. La recolección se llevó a cabo de septiembre a noviembre de 2022, de forma individual y presencial, en el lugar de trabajo de los participantes, con cita previa y según disponibilidad.
En la recolección colaboraron de forma simultánea dos personas, una estudiante de enfermería, becaria de iniciación científica, que recibió capacitación y formación para la recolección de datos, y una enfermera con experiencia en recolección de datos cuantitativos, doctoranda en enfermería.
Instrumento de Recolección de Datos
Los instrumentos de recolección de datos comprendieron cuestionarios autoaplicables, con variables sociodemográficas, y el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh (PSQI-BR). También se recolectaron muestras de cabello para análisis de cortisol capilar.
El cuestionario sociodemográfico y clínico se utilizó para caracterizar a los participantes e incluyó la investigación de las siguientes variables: edad (en años), sexo asignado al nacer (masculino, femenino), situación conyugal (con pareja/sin pareja), hijos (sí, no), lugar de trabajo (UPA, PSH), cargo (enfermero, técnico de enfermería, auxiliar de enfermería), carga horaria (≤ 44 h/semana, > 44 h/semana), número de vínculos laborales (uno, más de uno), tabaquismo (sí, no), medicación para dormir (sí, no) y uso de fitoterápicos (sí, no).
El cuestionario PSQI-BR, traducido y validado al portugués de Brasil, se utilizó para medir la calidad del sueño(10). Este cuestionario consta de 19 preguntas organizadas en siete componentes: calidad subjetiva del sueño (C1), latencia del sueño (C2), duración del sueño (C3), eficiencia habitual del sueño (C4), trastornos del sueño (C5), uso de medicación para dormir (C6) y disfunción diurna (C7), y cinco dirigidas al cónyuge o acompañante de habitación, relativas a los hábitos de sueño durante el último mes. Para este estudio no se investigaron las preguntas relacionadas con los cónyuges. La suma de las puntuaciones de cada ítem del instrumento da como resultado una puntuación global que varía de 0 a 21. Una puntuación total superior a 5 indica que el individuo presenta disfunciones graves en al menos dos componentes, o disfunción moderada en al menos tres componentes(10,11).
La medición del cortisol se realizó a partir de cabellos de ≥ 2 cm de longitud (medidos con una regla metálica con corte de 10 cm/0,1 mm), extraídos lo más cerca posible de la raíz, en el vértice posterior de la cabeza, y almacenados individualmente en recipientes, sin congelar y protegidos de la luz, según las recomendaciones(12).
Las muestras se sometieron a extracción de cortisol y cuantificación mediante el método Enzyme-Linked Immunosorbent Assay – ELISA. Tras la recolección, los cabellos se lavaron con isopropanol, se seccionaron y se incubaron en metanol (MeOH) a 50 °C durante 16 horas para la extracción de esteroides. Tras el secado, el residuo se reconstituyó en 250 µL de solución salina tamponada con fosfato (PBS) y se sometió a vórtex para la cuantificación del cortisol, según el protocolo adaptado(13).
Teniendo en cuenta que el cabello crece a un ritmo relativamente constante de aproximadamente un centímetro al mes, se afirma que los tres centímetros de cabello más cercanos al cuero cabelludo reflejan los niveles de cortisol a los que ha estado expuesto el individuo en los últimos tres meses(14). Para individuos sanos con bajos niveles de estrés, la mediana de la concentración de cortisol capilar es de 55 picogramos de cortisol/miligramos de cabello (pg/mg) (40–128 pg/mg) y de 250 pg/mg de cabello (182–520 pg/mg) en individuos estresados(14). En este estudio, la media de cortisol capilar antes de la intervención fue de 600,30 pg/mg (DE = 6,03); por lo tanto, se utilizó como punto de corte menor o igual a 600 pg/mg y mayor que 600 pg/mg para los análisis.
El enfoque individual incluyó información sobre la investigación y los criterios para participar. A los interesados se les aplicaron los criterios de elegibilidad y se les entregó el Término de Consentimiento Libre y Esclarecido, que debían leer y firmar para dar su consentimiento a participar, quedando una copia con el participante y otra con el equipo de investigación. Posteriormente, se llevó a cabo la recolección de hebras de cabello, que se almacenaron en un recipiente hermético, protegido de la luz solar; se entregaron los cuestionarios, se programó una fecha para su devolución y se proporcionaron las cápsulas de romero para la intervención. Los participantes autorizaron el envío de mensajes a través de una aplicación de mensajería electrónica.
La intervención consistió en proporcionar a cada participante un frasco con 60 cápsulas de 500 mg de extracto seco de Rosmarinus officinalis L. (romero) para ingerir con agua, dos veces al día (una cápsula por la mañana, si es posible, 30 minutos después del desayuno, y otra 12 horas después de la primera), con un total de 1 g/día, durante un periodo de 56 días. El extracto seco P. S. 0,03% de Rosmarinus officinalis L. procede de las hojas de la planta, con aspecto de polvo fino higroscópico sin presencia de materiales extraños, de color beige verdoso, con olor y sabor característicos, con un contenido total de cenizas inferior al 5,0%, densidad entre 0,300 y 0,600, pH entre 4,0 y 8,0, parcialmente soluble en agua, con humedad inferior al 10,0%, contenido activo de flavonoides superior al 0,03, recuento de bacterias aeróbicas inferior a 10 000, recuento de hongos o levaduras inferior a 1000 y de enterobacterias inferior a 1000.
Para mayor seguridad y control en cuanto al cumplimiento del tratamiento propuesto, se proporcionó a cada participante un mini-diario para registrar la hora de las dosis autoadministradas, las olvidadas y las tomadas con retraso; y un folleto con instrucciones sobre la continuidad en la ingesta de medicamentos de rutina, incluidos tés y fitoterápicos, las dosis y horarios de autoadministración del fitoterápico, qué hacer en caso de olvido de la dosis, cuidados para la conservación y forma de contacto con los investigadores en caso de dudas o complicaciones. Se indicó al participante que, en caso de olvidar la dosis diaria, la cápsula olvidada debía devolverse al investigador al final del periodo de intervención (al cabo de 56 días), como forma de controlar las dosis ingeridas.
Durante el periodo de intervención, cada cinco días se enviaban mensajes a través de la aplicación para estimular el uso del fitoterápico y minimizar las dudas. Se indicó al participante que comunicara inmediatamente al equipo de investigación cualquier complicación derivada del uso del fitoterápico y que decidiera si deseaba continuar en el estudio o retirarse. Al final de los 56 días, se programó una nueva fecha para la recolección de datos y muestras de cabello.
Análisis y Tratamiento de los Datos
Los datos recopilados se introdujeron en una base de datos en Microsoft Excel® mediante doble entrada independiente y se analizaron con ayuda del software SPSS, versión 21.0. Se almacenaron en la computadora personal de la coordinadora de la investigación y pueden consultarse previa solicitud. Las variables cuantitativas se expresaron como media y desviación estándar en presencia de distribución normal, o mediana e intervalo intercuartílico en presencia de distribución asimétrica. Las variables categóricas se presentaron mediante valores absolutos y relativos; las cuantitativas, mediante la media y la desviación estándar. Para investigar la asociación entre las variables categóricas se utilizó la prueba de chi cuadrado de Pearson o la prueba exacta de Fisher. Y para el análisis de muestras emparejadas se utilizó la prueba de McNemar. Se realizó un análisis de correlación de Spearmann para evaluar las relaciones entre las variables del estudio. Se consideraron un intervalo de confianza del 95% y p < 0,05.
Aspectos Éticos
El estudio está registrado en el Registro Brasileño de Ensayos Clínicos (Rebec, n.º RBR 88hrnnw). Fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación con el n.º 5.197.916, cumpliendo con los preceptos éticos de investigación según la Ley N.º 14.874/2024, que dispone sobre la investigación con seres humanos. La participación fue voluntaria y el consentimiento para la investigación se obtuvo tras la lectura y firma del Término de Consentimiento Libre y Esclarecido.
RESULTADOS
En cuanto a los participantes, cabe señalar que 41 rechazaron participar. Al aplicar los criterios de elegibilidad, se excluyó a 11 (tres estaban amamantando, una estaba embarazada, una estaba en tratamiento para quedar embarazada, dos tenían el cabello de menos de 2 cm, uno estaba en tratamiento en el cuero cabelludo, uno presentaba una enfermedad digestiva y dos estaban en tratamiento para la diabetes mellitus). Tras el inicio de la intervención, 12 profesionales interrumpieron el uso del fitoterápico y no participaron en la última fase de recolección de datos. Además, se excluyó a un participante por no completar el cuestionario sobre el sueño, lo que imposibilitó el análisis.
Participaron 35 trabajadores de enfermería con una edad media de 39,67 años (± 7,58). El porcentaje de mujeres fue del 85,7% (n = 30), el 80% (n = 28) tenían hijos y el 74,3% (n = 26) tenían pareja. La mayoría trabajaba en la UPA (77,1%, n = 27) y eran técnicos o auxiliares de enfermería (77,1%, n = 27), con una carga horaria ≤ 44 h/semana y tenían un vínculo laboral. En cuanto al uso de medicamentos, hubo una prevalencia de profesionales que no utilizaban medicamentos para dormir (85.7%, n = 30) y que no utilizaban fitoterápicos (97.1%, n = 34).
Se observó que, antes de la intervención, predominaba la mala calidad del sueño en aquellos con pareja (68,2%), con hijos (72,7%), con un vínculo laboral y una carga horaria mayor o igual a 44 h/semana (77,3%). Después de la intervención, predominó la mala calidad del sueño en aquellas personas con pareja e hijos (66,7%), con un vínculo laboral y una carga horaria menor o igual a 44 h/semana (86,7%).
En cuanto a los niveles de cortisol, antes de la intervención se observó que el 86,7% (n = 13) de las participantes de sexo femenino presentaban valores de cortisol superiores a 600 pg/mg, al igual que aquellas que tenían pareja (86,7%, n = 13) e hijos (93,3%, n = 14). La mayoría de los profesionales que no tomaban medicación para dormir (90%, n = 18) y los que no utilizaban fitoterápicos (100%, n = 20) presentaban niveles de cortisol < 600 pg/mg.
Se identificó que, después de la intervención, no hubo una asociación significativa entre los niveles de cortisol y las variables sociodemográficas y ocupacionales. Es decir, en esta muestra, el número de empleos y la carga horaria no afectaron los niveles de cortisol después de la intervención.
En la Tabla 1 se presentan datos relacionados con la calidad del sueño y el nivel de cortisol antes y después de la intervención con romero.
Relación de la calidad del sueño antes y después de la intervención en profesionales de enfermería de servicios de urgencia – Ijuí, RS, Brasil, 2023. (n = 35).
Hubo una diferencia significativa entre la calidad del sueño clasificada como buena al comparar el periodo anterior y posterior a la intervención (p = 0,039). También hubo un aumento en la proporción de profesionales con niveles de cortisol mayores o iguales a 600 pg/mg al comparar antes y después de la intervención (p < 0,001).
Los que utilizaban medicación para dormir tenían los niveles de cortisol más bajos (p = 0,017). No se encontró ninguna asociación entre el uso de medicamentos y hierbas medicinales y la calidad del sueño.
La Tabla 2 muestra la matriz de correlaciones, que muestra que la calidad del sueño antes de la intervención estaba positivamente correlacionada con la calidad del sueño después de la intervención; el nivel de cortisol antes de la intervención estaba positivamente correlacionado con el número de trabajos; y la carga de trabajo con el nivel de cortisol después de la intervención.
Matriz de correlación entre las variables de estudio de los profesionales de enfermería de los servicios de urgencias – Ijuí, RS, Brasil, 2023. (n = 35).
DISCUSIÓN
Los resultados evidenciaron que la intervención con 1 g de extracto seco de Rosmarinus officinalis L. (romero) mejoró la calidad del sueño de los profesionales de enfermería de los servicios de urgencias, ya que se identificó una diferencia significativa en la calidad del sueño antes y después de la intervención; sin embargo, no fue suficiente para reducir los niveles de cortisol capilar en el grupo investigado.
En este estudio predominó el sexo femenino asignado al nacer, un resultado similar al de un estudio nacional realizado en unidades de urgencia/emergencia(15). El estudio identificó que las mujeres tenían aproximadamente el doble de probabilidades de tener un sueño de peor calidad que los hombres, lo que puede estar relacionado con condiciones psicológicas, ya que presentan síntomas de ansiedad y depresión con mayor frecuencia que los hombres, y con cambios hormonales, presentes durante los ciclos menstruales, el embarazo y la menopausia(1). Además, existe el riesgo de estrés debido a la naturaleza de las condiciones de trabajo(16), lo que influye en los patrones de sueño.
El sueño insatisfactorio, resultado de la privación del sueño, tiene efectos sobre el estado de ánimo que son comparables a los efectos sobre el funcionamiento cognitivo. Este hallazgo es relevante para los trabajadores de los servicios de urgencia/emergencia, dados los eventos críticos que implican los cuidados. En este estudio, se identificó un predominio de la mala calidad del sueño antes de la intervención (62,9%, n = 22), dato similar al de estudios realizados con personal de enfermería que utilizaron el mismo instrumento de evaluación(11).
La mala calidad del sueño se produce cuando el individuo no puede conciliar el sueño, se despierta varias veces durante la noche y no se siente descansado al despertar, y esta condición está íntimamente relacionada con el empeoramiento de las enfermedades cardiovasculares(17). Las pruebas de un metaanálisis llevaron a la conclusión de que los enfermeros son los profesionales más susceptibles a la mala calidad del sueño(18).
Otras variables pueden influir en la calidad del sueño, como tener hijos, la carga horaria y la situación conyugal. Los resultados evidenciaron que, antes y después de la intervención, hubo mala calidad del sueño en aquellos que tenían hijos, lo que concuerda parcialmente con los resultados de un estudio que evidenció que tener hijos pequeños influye de manera significativa en la calidad del sueño de los padres(19). La ausencia de preguntas sobre la edad de los hijos impidió un análisis más profundo de los datos.
Hubo una prevalencia de mala calidad del sueño en aquellos con pareja, un dato divergente de una investigación realizada con trabajadores australianos que identificó que los individuos casados presentaban una mejor calidad del sueño(19).
El uso del romero mejoró la calidad del sueño. Antes de la intervención, el 37,1% de los participantes presentaba una buena calidad del sueño; después de la intervención, este porcentaje aumentó al 57,1%. Del mismo modo, el 62,9% de los participantes presentaba una mala calidad del sueño; después de la intervención, este porcentaje fue del 42,9%. Esto significa que la intervención influyó en la mejora de la calidad del sueño en esta muestra. Tener una buena calidad del sueño es importante para mantener la salud, ya que algunos mecanismos de depuración de toxinas se producen durante este periodo y dada su relevancia para las funciones inmunológicas, cardiovasculares, reproductivas, endocrinas y para el control del dolor(2).
El resultado del efecto del romero sobre la calidad del sueño es innovador en las publicaciones brasileñas y se asemeja a los resultados de una investigación japonesa que identificó una reducción de la somnolencia diurna con la ingesta de 1 g/día de un alimento de prueba que contenía extracto seco de Rosmarinus officinalis L. durante 4 semanas(7). Un estudio realizado con romero en forma de aceite esencial fue capaz de mejorar la calidad del sueño en personas ansiosas y con dificultades para relajarse, ayudando a regular el ciclo sueño-vigilia(6).
Los beneficios del romero han sido demostrados en la literatura, como la reducción de los síntomas de trastornos mentales comunes, tales como irritabilidad, ansiedad, dificultad para dormir y dificultad para concentrarse, sin efectos adversos(20), y como complemento de la dieta, con reducción del índice de masa corporal y de la relación cintura-cadera(21).
En relación con el cortisol, antes y después de la intervención hubo prevalencia en el sexo femenino con valores > 600 pg/mg, lo que caracteriza tasas elevadas, aunque sin significación estadística. Una investigación realizada con profesionales de enfermería identificó niveles elevados de cortisol capilar, lo que sugiere la presencia de estrés, aunque sin significación estadística(22). Otra investigación identificó una asociación entre los niveles elevados de cortisol capilar y el estrés percibido(4). Un estudio destaca que las intervenciones centradas en el bienestar de los trabajadores pueden mitigar algunos de estos efectos negativos al reducir el estrés y la ansiedad entre los enfermeros(23).
Se pudo identificar un aumento significativo de los niveles de cortisol capilar en la muestra estudiada después de la intervención, lo que sugiere estrés crónico en este grupo profesional. Esto puede estar relacionado con las inconstancias en el proceso de trabajo en el sector de urgencias/emergencias, donde lidiar con el estado constante de alerta y el sufrimiento humano puede generar impactos negativos en la salud y el bienestar de los profesionales de enfermería. Las personas con niveles elevados de cortisol presentaron aumentos significativos en los niveles de colesterol total, LDL y triglicéridos(24), estrés percibido(4) y mayor gravedad de insomnio, depresión y ansiedad(25).
Los datos también muestran una correlación entre tener más de un vínculo laboral y peores niveles de cortisol, así como niveles más altos de cortisol en aquellos que cumplían con una carga horaria más elevada, lo que evidencia que cuanto mayor es el número de empleos y la carga horaria, mayor es el nivel de estrés. Los enfermeros de urgencias son muy susceptibles al agotamiento debido a la exposición continua a eventos traumáticos, horarios de trabajo variables, violencia dirigida al personal y, más recientemente, a los factores estresantes derivados de la pandemia de COVID-19(26). El estrés de quienes trabajan en emergencias está relacionado con el aumento del cortisol capilar y reacciones fisiológicas como dolor lumbar, fatiga, agotamiento, rigidez en el cuello y acidez estomacal(22).
Se observó una asociación significativa entre el cortisol y el uso de medicamentos para dormir después de la intervención, es decir, los trabajadores que utilizaban medicamentos para dormir presentaban niveles más altos de cortisol. Un estudio realizado con profesionales de enfermería durante la pandemia de COVID-19 identificó una mayor prevalencia de sueño deficiente reportado por el 85,7% de la muestra, y el uso de medicamentos para dormir por el 25,9% de ellos(27), lo que sugiere que estos profesionales buscan soluciones farmacológicas para mejorar la calidad del sueño.
Al analizar la relación entre el cortisol capilar y la calidad del sueño, no se identificó una asociación significativa antes y después de la intervención. A pesar de ello, los investigadores refuerzan la importancia de medir el cortisol capilar en los profesionales de enfermería, obtenido en el cabello, ya que es un biomarcador fiable para medir el estrés(16).
La mala calidad del sueño se relaciona con impactos negativos para la salud, como enfermedades físicas(12), trastornos del apetito, sensación de mala digestión, flatulencia, aumento de peso, irritabilidad, dolor de cabeza, sensación de baja autoestima, inestabilidad del estado de ánimo(2). Las personas que sufren privación del sueño presentan alteraciones en los niveles de cortisol como respuesta al estrés, ya que la privación y la interrupción del sueño afectan al ritmo circadiano y al sistema inmunológico(28).
Al interpretar los resultados de este estudio, es importante destacar las limitaciones, como el pequeño tamaño de la muestra y el uso de cuestionarios autoadministrados, cuyos datos pueden ser sesgados. Otro punto a considerar es la muestra de cabello de 2 cm necesaria para el análisis de cortisol, lo que limitó el número de participantes masculinos.
La ausencia de efecto del romero en el estrés crónico puede explicarse por el corto periodo de recolección de datos. Los investigadores sugieren que el cortisol capilar refleja variaciones hormonales en escalas de tiempo más largas, como meses o un año, y no es sensible a los cambios rápidos asociados al estrés agudo(29). Por lo tanto, se necesitan estudios adicionales, con diseños longitudinales, que consideren un período de seguimiento más largo y con muestras más grandes que puedan tener el potencial de ampliar la comprensión de los efectos del romero en el cortisol con miras a desarrollar intervenciones preventivas y tratamientos más eficaces. Investigaciones futuras pueden revelar los efectos duraderos del romero en la salud humana.
El estudio aporta datos relativos al trabajo de enfermería en servicios de urgencia/emergencia y puede contribuir a la planificación de acciones que promuevan la salud del trabajador mediante prácticas integradoras en salud. Además, proporciona datos sobre la evaluación del cortisol capilar, ampliando las posibilidades de investigación de este biomarcador. Los resultados proporcionan evidencia del posible efecto del romero en la calidad del sueño, con posibilidades de desarrollo de nuevas estrategias preventivas y de tratamiento.
CONCLUSIÓN
La intervención con 1 g de extracto seco de romero mejoró significativamente la calidad del sueño y se asoció con el aumento de los niveles de cortisol de los profesionales de enfermería en los servicios de urgencia/emergencia. Las pruebas limitadas sobre el tema requieren una mayor investigación, y los datos sugieren el desarrollo de estrategias que contribuyan a minimizar el estrés y mejorar la calidad del sueño de estos profesionales.
DISPONIBILIDAD DE DATOS
El conjunto completo de datos que respalda los hallazgos de este estudio está disponible previa solicitud a la autora correspondiente, Nathália Fortes Schlotfeldt. El conjunto de datos no está disponible públicamente porque aún no ha alcanzado el período mínimo de validez de dos años requerido para su disponibilidad.
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Apoyo financiero
Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico – CNPq – Brasil (proceso CNPq: 404263/2021-6) y la Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior – Brasil (CAPES) – Código de Financiamiento 001.DOI reservado: Marion da Silva, Rosângela; Renz Pretto, Carolina (2025), “Datos del proyecto Alecrim – 1.ª fase – EFECTIVIDAD DEL EXTRACTO SECO DE ROSMARINUS OFFICINALIS L. EN LA SALUD DE LOS PROFESIONALES DE ENFERMERÍA”, Mendeley Data, V1, https://data.mendeley.com/datasets/yj23h4cg46/1
