Open-access Validación clínica del subconjunto terminológico para recién nacidos con Catéter Central de Inserción Periférica en Cuidados Intensivos

RESUMEN

Objetivo:  Validar clínicamente un subconjunto terminológico de la Clasificación Internacional para la Práctica de Enfermería (CIPE®) para recién nacidos (RN) con Catéter Central de Inserción Periférica (PICC), en Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN).

Método:  Estudio de validación clínica del subconjunto de terminología de la CIPE®. La investigación se llevó a cabo a través de las siguientes etapas: aplicación del Proceso de Enfermería en recién nacidos ingresados en una UCIN, desarrollo de estudios de casos y evaluación de concordancia entre expertos. Para el análisis de los datos se utilizó el coeficiente de concordancia Kappa, la prueba de Kruskal-Wallis y el coeficiente de correlación intraclase (CCI).

Resultados:  La evaluación de los diagnósticos/resultados e intervenciones indicó un acuerdo que va desde casi perfecto a perfecto, siendo el CCI clasificado como excelente. La aplicación de la prueba de Kruskal-Wallis reveló la ausencia de diferencias estadísticamente significativas entre las evaluaciones.

Conclusión:  El estudio validó clínicamente un subconjunto de 53 diagnósticos/resultados y 110 intervenciones de enfermería, demostrando su aplicabilidad en el cuidado de neonatos con catéteres centrales de inserción periférica.

DESCRIPTORES
Investigación en Enfermería Clínica; Estudio de Validación; Cateterismo Venoso Central; Terminología Normalizada de Enfermería; Recién Nacido

ABSTRACT

Objective:  To clinically validate a terminological subset of the International Classification for Nursing Practice (ICNP®) for newborns (NB) with Peripherally Inserted Central Catheter (PICC), in the Neonatal Intensive Care Unit (NICU).

Method:  Clinical validation study of an ICNP terminology subset®. The research was conducted through the following steps: application of the Nursing Process in NB admitted to a NICU, development of case studies, and assessment of agreement among experts. For data analysis, the Kappa coefficient of agreement, the Kruskal-Wallis test, and the intraclass correlation coefficient (ICC) were used.

Results:  The evaluation of diagnoses/outcomes and interventions indicated an agreement ranging from almost perfect to perfect, with ICC classified as excellent. The application of the Kruskal-Wallis test revealed the absence of statistically significant differences between the evaluations.

Conclusion:  The study clinically validated a subset of 53 nursing diagnoses/outcomes and 110 interventions, demonstrating their applicability in the care of neonates with Peripherally Inserted Central Catheters.

DESCRIPTORS
Clinical Nursing Research; Validation Study; Catheterization, Central Venous; Standardized Nursing Terminology; Infant, Newborn

RESUMO

Objetivo:  Validar clinicamente um subconjunto terminológico da Classificação Internacional para a Prática de Enfermagem (CIPE®) para recém-nascidos (RN) com Cateter Central de Inserção Periférica (CCIP), em Unidade de Terapia Intensiva Neonatal (UTIN).

Método:  Estudo de validação clínica de subconjunto terminológico da CIPE®. A pesquisa foi conduzida por meio das seguintes etapas: aplicação do Processo de Enfermagem em RN internados em uma UTIN, desenvolvimento de estudos de caso e avaliação da concordância entre especialistas. Para a análise dos dados, foram utilizados o coeficiente de concordância de Kappa, o teste de Kruskal-Wallis e o coeficiente de correlação intraclasse (CCI).

Resultados:  A avaliação dos diagnósticos/resultados e das intervenções indicou uma concordância variando entre quase perfeita e perfeita, com CCI classificado como excelente. A aplicação do teste de Kruskal-Wallis revelou a ausência de diferenças estatisticamente significativas entre as avaliações.

Conclusão:  O estudo validou clinicamente um subconjunto de 53 diagnósticos/resultados e 110 intervenções de enfermagem, demonstrando sua aplicabilidade na assistência a neonatos com Cateter Central de Inserção Periférica.

DESCRITORES
Pesquisa em Enfermagem Clínica; Estudo de Validação; Cateterismo Venoso Central; Terminologia Padronizada em Enfermagem; Recém-Nascido

INTRODUCCIÓN

Actualmente, la incorporación de tecnologías en el ámbito de la atención sanitaria reviste una gran importancia, ya que contribuye a mejorar la calidad de la asistencia y a garantizar una mayor seguridad al paciente, sobre todo en procedimientos invasivos y de elevada complejidad(1). Entre estas tecnologías, destaca el catéter central de inserción periférica (CCIP), un dispositivo indicado para pacientes que necesitan un tratamiento prolongado o que presentan dificultades en el acceso venoso periférico(2).

La eficacia del CCIP se evidencia en la administración de medicamentos y en la nutrición parenteral, lo que lo convierte en una alternativa segura y eficiente. Por lo tanto, garantizar un acceso venoso adecuado es un factor esencial para el éxito del proceso de recuperación clínica del paciente(1,2).

El CCIP está ampliamente indicado para recién nacidos, debido a su facilidad de implantación y a los retos relacionados con la obtención de acceso venoso periférico en este grupo de edad. Su uso se ha vuelto cada vez más frecuente en la asistencia neonatal, especialmente en las unidades de terapia intensiva neonatal (UTIN). Entre sus principales ventajas destacan: la posibilidad de inserción directamente en el entorno de cuidados, sin necesidad de desplazar al paciente; la menor incomodidad para el recién nacido; el menor riesgo de infección en comparación con otros dispositivos de acceso venoso; el prolongado periodo de uso; y la disminución del estrés provocado por múltiples punciones(2).

La inserción del CCIP debe ser realizada por enfermeros debidamente capacitados, según lo establecido en la Resolución n.º 258/2001 del Consejo Federal de Enfermería (COFEN). La responsabilidad del mantenimiento del dispositivo recae en el equipo de enfermería, con el objetivo de reducir posibles complicaciones y garantizar la seguridad del paciente(3).

Es imprescindible tomar diversas precauciones desde el momento de la inserción del CCIP, que requiere el uso adecuado de equipos de protección individual (EPI) y la aplicación rigurosa de la técnica aséptica, hasta las etapas de mantenimiento, que incluyen el cambio de vendajes estériles siempre que sea necesario, la realización de lavados para prevenir la obstrucción del catéter y la desinfección cuidadosa durante la manipulación, con el fin de minimizar el riesgo de infecciones(1,3).

En este contexto, diversas complicaciones pueden dar lugar a la retirada no electiva del catéter, a menudo asociadas al uso de dispositivos venosos. En un ensayo clínico aleatorio realizado con 46 recién nacidos, se observó una tasa de complicaciones que osciló entre el 30,7% y el 62,2%, siendo las más recurrentes: infección (14,2%), obstrucción del catéter (12%), infiltración (4%) y tracción (4%). En un estudio similar, realizado con una muestra de 111 recién nacidos, se observó una incidencia de complicaciones en el 51% de los casos, destacando la colocación inadecuada (25,7%), la flebitis (19,3%) y la oclusión (3,7%) como las más prevalentes(4).

El enfermero desempeña un papel fundamental en la elaboración y ejecución de los cuidados, siendo el Proceso de Enfermería (PE) una herramienta estratégica para promover una atención más organizada, sistematizada y eficiente(5,6). El PE se compone de cinco etapas interdependientes e interrelacionadas: evaluación, diagnóstico, planificación, implementación y evolución de la asistencia de enfermería(7).

Según establece la Resolución n.º 736/2024 del COFEN, es imprescindible que el Proceso de Enfermería esté alineado con los sistemas de estandarización del lenguaje, como la Clasificación Internacional para la Práctica de Enfermería (CIPE®), con el fin de garantizar una mayor consistencia, precisión y calidad en la atención prestada(7,8).

La CIPE® desempeña un papel esencial en la documentación de las acciones del enfermero en la práctica clínica, promoviendo la estandarización, la organización y una mayor precisión en los registros asistenciales. Esta estandarización favorece una comunicación clara y eficaz entre los profesionales de la salud, además de facilitar la sistematización de la asistencia prestada. La CIPE® también permite el desarrollo de Subconjuntos Terminológicos, que reúnen enunciados de diagnósticos/resultados (DE/RE) e intervenciones de enfermería (IE), dirigidos a grupos específicos de pacientes, contribuyendo a la personalización y cualificación de la atención(9).

De este modo, la CIPE® puede definirse como un sistema de comunicación especializado y representativo de la práctica de enfermería, con aplicabilidad tanto en contextos locales como globales, que contribuye directamente a la eficacia del proceso de enfermería. Se trata de un lenguaje estructurado que constituye una estrategia eficiente para la recolección, el almacenamiento y el análisis de datos en enfermería, favoreciendo el fortalecimiento y la valorización de la profesión.

Cabe destacar que, para mejorar la estructuración de los Subconjuntos Terminológicos y ampliar su eficacia, es imprescindible que estos sean validados en el contexto clínico, asegurando su aplicabilidad práctica y relevancia asistencial.

Es importante destacar que, para una estructuración más sólida de los Subconjuntos Terminológicos y para ampliar su eficacia, es fundamental la adopción de un modelo teórico o conceptual que sirva de base para la práctica clínica. Entre los principales referentes teóricos, destaca el modelo de Betty Neuman, que concibe al individuo como un sistema dinámico compuesto por elementos interrelacionados, reconociendo la influencia simultánea de factores internos y externos sobre el estado de salud del paciente(7,9).

En un estudio previo, se llevó a cabo la construcción y validación del contenido de un Subconjunto Terminológico de la CIPE®, dirigido a recién nacidos con CCIP, basado en el modelo teórico de Betty Neuman. La elaboración de este subconjunto surgió de la necesidad de estandarizar los registros de la práctica de enfermería y mejorar la calidad de la documentación asistencial en una UCIN(7).

Posteriormente, se identificó la necesidad de realizar una validación clínica, con el objetivo de garantizar la aplicabilidad y la fiabilidad del subconjunto terminológico en la práctica asistencial. La validación clínica permite verificar si los enunciados desarrollados reflejan adecuadamente las condiciones reales de los recién nacidos con CCIP, garantizando que los DE/RE y las IE sean eficaces en el contexto clínico. Este proceso permite realizar los ajustes pertinentes, contribuyendo a mejorar la precisión de la terminología utilizada y promoviendo una atención más dirigida, segura y cualificada(10).

A pesar de la creciente adopción de la CCIP en la atención neonatal, se observa una carencia significativa en la literatura en cuanto a la validación clínica de subconjuntos terminológicos específicos para esta población. La práctica de la enfermería neonatal requiere instrumentos estandarizados que favorezcan la comunicación eficaz entre los profesionales, además de mejorar la precisión diagnóstica y la implementación de intervenciones dirigidas. Sin embargo, se observa la ausencia de estudios que evalúen la aplicabilidad y la fiabilidad de los enunciados de la CIPE® en recién nacidos en uso de CCIP, lo que dificulta su integración en la práctica clínica y en la documentación sistematizada de la atención.

Ante la brecha identificada en la literatura, esta investigación se propone llenar dicha necesidad mediante la validación clínica de un Subconjunto Terminológico de la CIPE®, dirigido a neonatos ingresados en la UCIN. La propuesta tiene como objetivo ofrecer una base científica que fortalezca la toma de decisiones de los profesionales de enfermería y contribuya a la seguridad y la calidad de la asistencia prestada, justificando así la realización del presente estudio.

Teniendo en cuenta el papel esencial de los estudios de validación, etapa fundamental para evaluar la aplicabilidad de las tecnologías en el contexto de la práctica clínica, es imprescindible garantizar la precisión y la relevancia de los instrumentos utilizados para la toma de decisiones asistenciales. En este sentido, el presente estudio tuvo como objetivo validar clínicamente un subconjunto terminológico de la CIPE® para RN con CCIP, en UTIN.

MÉTODO

Diseño y Lugar del Estudio

Se trata de un estudio de validación clínica, en el que se aplicaron estudios de casos realizados de acuerdo con las fases establecidas por el PE. La investigación se llevó a cabo en una UCIN situada en un municipio de la región noreste de Brasil. Además, el estudio siguió las directrices de los Standards for Quality Improvement Reporting Excellence(SQUIRE), establecidas por la iniciativa Enhancing the Quality and Transparency of Health Research (EQUATOR), que garantizan la calidad y la claridad en la presentación de los resultados(11).

Como base empírica, se utilizó un subconjunto terminológico validado en cuanto al contenido, compuesto por 31 DE/RE y 154 IE, organizados según los principios del modelo teórico de Betty Neuman. La construcción de estos enunciados se basó en la recolección de datos mediante examen físico y en el análisis de los registros de historias clínicas de neonatos en uso de CCIP. Además, el proceso incluyó la verificación de los términos, el mapeo cruzado, la elaboración de los enunciados y la validación del contenido, realizada por un grupo de jueces compuesto por enfermeros especialistas(7,9).

Población, Criterios de Selección y Definición de la Muestra

La población incluida en la validación clínica consistió en 68 RN en uso de CCIP. Para el cálculo de la muestra, se utilizó la fórmula para poblaciones finitas: [ n = \frac{N \cdot Z2 \cdot (N - 1)) + Z^2 \cdot p \cdot (1 - p)} ] donde «n» representa el tamaño de la muestra, «N» es la población total de recién nacidos hospitalizados con CCIP durante el último año, «Z» corresponde al nivel de confianza establecido (1,96 para un 95% de confianza), «p» se refiere a la proporción poblacional estimada (considerada 0,5 para una mayor variabilidad) y «e» es el margen de error adoptado (10%).

La composición de la muestra siguió criterios de inclusión previamente definidos: RN en uso de CCIP, hospitalizados en UTIN durante el período destinado a la recolección de datos. En cuanto a los criterios de exclusión, se descartaron los neonatos que no utilizaban dicho dispositivo, los transferidos a otras instituciones antes de la finalización de la recolección, así como los RN hijos de madres adolescentes.

La exclusión de los recién nacidos hijos de madres adolescentes se basó en las directrices éticas para la investigación con seres humanos, según lo establecido por la Resolución n.º 466/2012 del Consejo Nacional de Salud (CNS). Dicha normativa considera que los menores de edad, incluidos los adolescentes, no tienen plena capacidad civil, por lo que es necesario un responsable legal para la firma del Término de Consentimiento Libre y Esclarecido (TCLE).

Tras la aplicación de los criterios mencionados, la muestra final estuvo compuesta por 40 recién nacidos. Además de los RN, la muestra también incluyó a cuatro enfermeros especialistas (EE1, EE2, EE3, EE4) en ejercicio en la UTIN, que cumplían los siguientes criterios de inclusión: especialización en neonatología, trabajo en la UTIN, formación específica para la inserción de CCIP y experiencia práctica igual o superior a dos años en la realización de este procedimiento. Los enfermeros ausentes por licencia o vacaciones fueron excluidos de la investigación.

La literatura indica que no existe una definición rígida en cuanto al número de enfermeros especialistas involucrados en la recolección de datos, lo que permite flexibilidad según las necesidades del estudio y los recursos disponibles, y, por esta razón, este número se definió por conveniencia(12).

Los enfermeros especialistas seleccionados para este estudio recibieron una formación estructurada con una duración total de seis horas, impartida por la investigadora principal y distribuida a lo largo de una semana. Esta se llevó a cabo de forma remota y contempló contenidos esenciales para el análisis y la validación clínica de los enunciados del subconjunto terminológico de la CIPE®. Se abordaron temas como la construcción de subconjuntos terminológicos, la aplicación del PE, el juicio clínico y el razonamiento diagnóstico basado en la teoría de Betty Neuman. Además, los participantes recibieron instrucciones detalladas sobre los criterios de evaluación y estandarización de los DE/RE y IE, lo que garantizó la uniformidad en el análisis. Para minimizar los sesgos, la capacitación incluyó ejercicios prácticos y simulaciones de casos clínicos, lo que permitió a los especialistas aplicar los conceptos discutidos en la práctica.

Recolección de Datos

Para alcanzar el objetivo establecido, el estudio se estructuró y llevó a cabo en tres fases distintas: 1ª) Aplicación del PE a la práctica clínica, que abarca cinco etapas esenciales: evaluación, diagnóstico, planificación, implementación y evolución de la enfermería; 2ª) Estructuración de los estudios de casos, con la decisión clínica de los enunciados de DE/RE e IE; 3ª) Evaluación de la concordancia entre los enfermeros especialistas para garantizar la validez clínica y la precisión de los DE/RE e IE, enumerados a partir de los Estudios de Casos.

El estudio se llevó a cabo entre octubre de 2024 y febrero de 2025. La recolección de datos de los RN se realizó entre octubre y diciembre de 2024, mientras que la etapa de evaluación por parte de los jueces se llevó a cabo entre enero y febrero de 2025.

La recolección de datos se guio por un protocolo, estructurado de acuerdo con las etapas del PE, que estipuló el seguimiento de los participantes desde la inserción del catéter hasta su extracción, con evaluaciones semanales. El equipo responsable, liderado por la investigadora principal, realizó y registró las evaluaciones a los RN, y estructuró los estudios de caso mediante los registros de enfermería.

Primera Etapa

En la primera fase del estudio, la recopilación de datos y el examen físico fueron realizados por la investigadora, con el apoyo de un instrumento basado en el Modelo de Betty Neuman, lo que garantizó un enfoque estructurado y fundamentado en la teoría. Este instrumento se estructuró en secciones que incluían datos sociodemográficos, historial clínico, diagnósticos, planificación, implementación y evaluación de enfermería. Además, se analizaron exámenes de laboratorio y de imagen para complementar la evaluación clínica.

Inicialmente se realizó una prueba piloto, previamente aprobada por el comité de ética, con el objetivo de verificar la idoneidad del instrumento de recolección. Los participantes en esta prueba no se incluyeron en la muestra final del estudio, garantizando la integridad de los datos recolectados.

Los enunciados de DE/RE se establecieron basándose en indicadores clínicos descritos en las definiciones operativas del subconjunto terminológico de la CIPE®. Para facilitar su organización y accesibilidad, estos enunciados se sistematizaron previamente en un formulario en Google Docs. En los casos en que surgieron situaciones clínicas inéditas, sin un enunciado preexistente, se utilizaron las directrices de la CIPE® versión 2019/2020 para la construcción de nuevos enunciados, garantizando la incorporación de términos de los ejes correspondientes. Además, los DE se determinaron a partir de los aspectos clínicos observados a lo largo del proceso de recolección de datos, lo que proporcionó información para un análisis detallado de la condición de los participantes.

Las etapas de planificación e implementación se llevaron a cabo de acuerdo con los RE establecidos para cada DE, según lo definido por el subconjunto terminológico. Las IE propuestas se orientaron a satisfacer las necesidades identificadas, asegurando un enfoque personalizado y alineado con los objetivos de la atención prestada y las adaptaciones necesarias cuando fuera necesario.

En la etapa de evaluación, se llevó a cabo una nueva recolección de datos y un examen físico, que conformaron la segunda evaluación del estudio. El enfoque de esta fase se centró en la evaluación de los enunciados de DE previamente identificados, lo que permitió verificar la eficacia de las intervenciones y la evolución clínica de los participantes.

Segunda Etapa

En la segunda fase del estudio, la investigadora desarrolló los estudios de caso y formuló las afirmaciones de DE/RE e IE. Esta información se organizó en una hoja de cálculo de Microsoft Excel®, estructurada en pestañas separadas, cada una de ellas correspondiente a un paciente.

A continuación, las afirmaciones se clasificaron según los niveles de estresores: intrapersonales, interpersonales y extrapersonales.

Tras esta etapa, las hojas de cálculo con los enunciados organizados se enviaron a los cuatro enfermeros especialistas para el proceso de validación clínica.

Tercera Etapa

En la fase final del estudio, los cuatro enfermeros especialistas realizaron un análisis de concordancia, evaluando la aplicabilidad de los enunciados de DE/RE e IE formulados a partir de los estudios de caso. Cada enfermero recibió una hoja de cálculo correspondiente a un paciente, que contenía todos los enunciados organizados según los niveles de factores estresantes intrapersonales, interpersonales y extrapersonales.

Además de los enunciados, las hojas de cálculo incluían información complementaria, como datos socioeconómicos, historial clínico y observaciones relevantes para el proceso de inferencia diagnóstica. Los enfermeros especialistas evaluaron individualmente la presencia o ausencia de DE/RE e IE en cada hoja de cálculo, asegurando la precisión y validez clínica de los términos.

Durante esta etapa, se consideraron clínicamente validados los DE/RE e IE identificados en los RN en uso de CCIP, según se describen en los estudios de caso, los cuales se incorporaron al subconjunto terminológico. Durante la validación clínica, se añadieron 25 nuevos DE/RE y 22 nuevas IE que contemplaban aspectos fundamentales de la atención neonatal, además de la exclusión de 3 DE/RE y 66 IE del subconjunto inicial por no cumplir los criterios de validación. Como resultado, se obtuvo un subconjunto final compuesto por 53 DE/RE y 110 IE, todos validados con un 100% de concordancia entre los jueces expertos.

El Consejo Internacional de Enfermeras (ICN) anunció una alianza estratégica con la Systematized Nomenclature of Medicine - Clinical Terms (SNOMED CT), con el objetivo de integrar la CIPE® a la terminología clínica SNOMED CT.

Como parte de este proceso, se realizó un mapeo cruzado manual entre las dos terminologías, con el fin de actualizar las definiciones del subconjunto terminológico. Para garantizar la precisión conceptual y terminológica, los autores contaron con el apoyo de un traductor jurado en inglés, responsable de alinear los conceptos de la CIPE® con los términos equivalentes en SNOMED CT.

De los 53 DE/RE validados clínicamente al final del estudio, 39 mostraron equivalencia con SNOMED-CT, de los cuales 14 estaban clasificados en el nivel de estresor intrapersonal, 7 en el nivel de estresor interpersonal y 18 en el nivel extrapersonal.

Análisis y Tratamiento de los Datos

El análisis estadístico del estudio se llevó a cabo con el objetivo de evaluar la concordancia entre los especialistas y verificar posibles diferencias en las evaluaciones de los DE/RE y IE. Para medir la confiabilidad entre evaluadores, se utilizó el coeficiente de Kappa (κ), una medida ampliamente reconocida en estudios de validación clínica, que permite cuantificar la concordancia entre los especialistas más allá de lo que ocurriría por mera casualidad(13).

El Kappa es esencial para garantizar la validez de los enunciados y su aplicabilidad en la práctica clínica, especialmente cuando varios evaluadores analizan los mismos criterios de juicio diagnóstico. Los niveles de concordancia se clasificaron de la siguiente manera: pobre (0 a 0,19), relativa (0,20 a 0,39), moderada (0,40 a 0,59), sustancial (0,60 a 0,79), casi perfecta (0,80 a 0,99) y perfecta (1,00)(14).

Además, para verificar las diferencias estadísticas en las evaluaciones realizadas por los especialistas, se aplicó la prueba de Kruskal-Wallis, un método estadístico no paramétrico adecuado para comparar distribuciones entre tres o más grupos independientes. Esta prueba se eligió por su solidez en situaciones en las que la distribución de los datos puede no cumplir los supuestos de normalidad, lo que garantiza una mayor precisión y fiabilidad en el análisis de los resultados. Así, el uso de estas herramientas estadísticas permitió una evaluación rigurosa de la validez clínica del subconjunto terminológico, asegurando su consistencia y relevancia en la atención neonatal. Se adoptó un nivel de significación de p ≤ 0,05.

Además, se utilizó el coeficiente de correlación intraclase (CCI) para determinar la fiabilidad del subconjunto terminológico en diferentes contextos. La fiabilidad se clasificó como excelente (CCI ≥ 0,75), satisfactoria (CCI entre 0,40 y 0,75) y deficiente (CCI < 0,40)(13).

Los datos relativos a los enunciados de DE/RE se analizaron mediante estadísticas descriptivas simples, expresadas en frecuencias absolutas y relativas. Debido al gran número de enunciados, las IE se agruparon según la categoría del modelo teórico y se discutieron en función de su frecuencia.

Para garantizar la precisión en la organización de los datos, toda la información se registró en una hoja de cálculo, se revisó dos veces antes de exportarla al software Statistical Package for Social Science (SPSS) versión 20.0. Tras la codificación y tabulación, los datos se sometieron a un análisis estadístico y reflexivo, aplicándose la prueba de Kappa mediante la Online Kappa Calculator(14).

En el contexto de esta investigación, se consideraron clínicamente validados los enunciados de DE/RE e IE que cumplían los siguientes criterios: identificación en los pacientes y documentación en los estudios de caso; presencia en el Subconjunto Terminológico(15); coeficiente Kappa clasificado como casi perfecto o perfecto; ausencia de variación significativa en las medias de las evaluaciones realizadas por los especialistas, según la prueba de Kruskal-Wallis; y CCI clasificado como satisfactorio o excelente(16).

Aspectos Éticos

El presente estudio se llevó a cabo de conformidad con los principios éticos de voluntariedad, anonimato y confidencialidad, de acuerdo con las directrices de la Resolución n.º 466/12 del CNS, que regula la investigación con seres humanos(17). El estudio fue debidamente aprobado por el Comité de Ética en Investigación de una institución federal de educación superior, de conformidad con el dictamen n.º 7.171.001, emitido en el año 2024.

Para garantizar la participación voluntaria e informada en el estudio, todos los participantes, incluidos los responsables de los recién nacidos y los enfermeros especialistas, firmaron el TCLE, asegurando el cumplimiento de las normas éticas y científicas aplicables.

RESULTADOS

La muestra del estudio estuvo compuesta por 40 RN en uso de CCIP, distribuidos entre ambos sexos, siendo el 65% del sexo femenino y el 35% del sexo masculino. La edad gestacional de los neonatos varió entre 26 y 37 semanas, mientras que el tiempo de hospitalización antes de la inserción del CCIP se produjo entre el primer y el quinto día de hospitalización. En cuanto al peso al nacer, el 65% de los RN presentaban bajo peso, el 15% fueron clasificados como muy bajo peso, el 10% como peso extremadamente bajo y el 10% tenían un peso considerado normal.

Todos los RN incluidos en el estudio presentaban alguna comorbilidad, siendo la disfunción respiratoria la más prevalente, con una incidencia del 75% de los casos, seguida de la prematuridad, observada en el 70% de los participantes. Las principales indicaciones para la inserción del CCIP fueron la antibioterapia, necesaria en el 80% de los casos, la nutrición parenteral, aplicada en el 65% de los recién nacidos, y la administración de fármacos vasoactivos, que representó el 15% de las indicaciones. La estancia media del CCIP fue de 10,23 días, lo que destaca su relevancia en el soporte terapéutico neonatal.

En cuanto al lugar de inserción del CCIP, el 55% de los catéteres se colocaron en los miembros superiores. El procedimiento de inserción requirió una media de 3,72 intentos para obtener resultados satisfactorios. Tras la radiografía para verificar la localización de la punta del catéter, se constató que el 60% se encontraba en posición intracardíaca, lo que hizo necesaria la tracción para su corrección.

En relación con los 31 DE/RE del subconjunto original, se implementaron 28 enunciados (87%), con un promedio de 16 enunciados por estudio de caso, variando entre un mínimo de nueve y un máximo de 28. Tres diagnósticos del subconjunto original, bradicardia, perfusión tisular periférica alterada y riesgo de embolia, no se identificaron en ninguno de los estudios de caso, lo que impidió su validación clínica en el contexto de la atención a neonatos con CCIP.

Cabe destacar que, en los casos en los que surgieron situaciones clínicas inéditas, sin un enunciado preexistente, se utilizaron las directrices de la CIPE® versión 2019/2020 para la construcción de nuevos enunciados, garantizando la incorporación de términos de los ejes correspondientes.

Las Tablas 1, 2 y 3 presentan la distribución de los DE/RE identificados según los niveles de estresores del modelo de Betty Neuman: intrapersonal, interpersonal y extrapersonal. Durante el análisis, los investigadores detectaron la necesidad de incluir 25 DE/RE adicionales, que no estaban contemplados previamente, totalizando al final de la validación clínica 53 DE.

Tabla 1
Acuerdo entre enfermeros especialistas en relación a los enunciados del diagnóstico de enfermería del Nivel de Estrés Intrapersonal expresado por el coeficiente Kappa. Natal, RN, Brasil, 2025.
Tabla 2
Concordancia entre enfermeros especialistas en relación a los enunciados de los diagnósticos de enfermería del Nivel de estresor interpersonal expresado por el coeficiente Kappa. Natal, RN, Brasil, 2025.
Tabla 3
Concordancia entre enfermeros especialistas en relación a los enunciados de los diagnósticos de enfermería del Nivel Estresante Extrapersonal expresada por el coeficiente Kappa. Natal, RN, Brasil, 2025.

En el nivel de estresor intrapersonal, se añadieron DE como: adaptación alterada, amplitud de movimiento activo alterada, función del sistema respiratorio alterada, actividad psicomotora alterada, retraso en el crecimiento, desarrollo alterado del recién nacido, bajo peso, ingesta nutricional alterada, riesgo de ingesta nutricional alterada, compromiso inmunológico, desequilibrio ácido-base y desequilibrio electrolítico.

En cuanto al nivel de estresores interpersonales, se identificaron y añadieron los siguientes DE: ubicación adversa del catéter, lactancia materna interrumpida, paternidad afectada, proceso familiar comprometido, proceso familiar interrumpido, riesgo de compromiso del vínculo madre/padre e hijo, riesgo de compromiso del desempeño del rol parental, régimen farmacológico complejo, riesgo de complicaciones asociadas a la atención sanitaria y riesgo de infección cruzada.

Por último, en el nivel extrapersonal, se añadieron los siguientes DE: riesgo de termorregulación comprometida y riesgo de desarrollo infantil perjudicado, lo que refleja la influencia de los factores ambientales y estructurales sobre la estabilidad del recién nacido.

En relación con el subconjunto original, 66 IE no fueron validadas clínicamente, mientras que 88, equivalentes al 57% del total, fueron aprobadas en la validación clínica. Durante el análisis, se identificó la necesidad de incluir 22 nuevas IE que contemplaran aspectos fundamentales de la atención neonatal, con un total de 110.

Se añadieron 22 IE, a saber: evaluar la edad gestacional, evaluar la integridad de la piel, evaluar el riesgo de apnea, examen físico, evaluar la evolución de la respuesta al manejo del dolor, evaluar la evolución de la respuesta a la termorregulación, evaluar el edema, administrar antibióticos, asesorar sobre la lactancia materna, apoyar la lactancia materna, evaluar la lactancia materna, evaluar el entorno, apoyar a la familia, apoyar el proceso de toma de decisiones familiares, garantizar la continuidad de la atención, evaluar el riesgo de complicaciones adquiridas en el hospital, cuidar el lugar de inserción de dispositivos invasivos, enseñar a la familia sobre la prevención de infecciones, enseñar a la familia sobre la prevención de infecciones cruzadas, enseñar a la familia sobre la susceptibilidad a las infecciones, gestionar el catéter central y mantener el acceso intravenoso.

La inclusión de estas intervenciones refleja la necesidad de enfoques integrales y especializados en la atención a los recién nacidos con CCIP, garantizando la seguridad, la prevención de complicaciones y el apoyo familiar adecuado.

La Tabla 4 presenta el número total de IE identificadas en los participantes de los estudios de caso, así como el porcentaje correspondiente al subconjunto original. El análisis de los DE/RE y las IE evidenció una alta concordancia entre los especialistas, que clasificaron 53 DE/RE y 110 IE como clínicamente válidos.

Tabla 4
Intervenciones de enfermería identificadas en las participantes seguidas en los estudios de caso, de acuerdo con los niveles de estresores. Natal, RN, Brasil, 2025.

La prueba estadística de Kruskal-Wallis demostró que no hubo variaciones significativas en las medias de las evaluaciones realizadas por los especialistas, lo que confirma una alineación sustancial entre sus percepciones. Además, el CCI indicó un nivel de fiabilidad excelente (0,98), lo que garantiza la fiabilidad del subconjunto y su aplicabilidad clínica en diferentes contextos de atención neonatal.

DISCUSIÓN

Los CCIP se introdujeron con el propósito de establecer un acceso venoso central para la administración prolongada de medicamentos y nutrición parenteral(18). Su amplio uso en la práctica clínica como alternativa a los catéteres venosos centrales (CVC) se basa en diversos factores, tales como: menor riesgo de complicaciones intrapara procedimentales, viabilidad económica para su mantenimiento, funcionalidad en contextos ambulatorios y reducción de la incidencia de infecciones del torrente sanguíneo asociadas al catéter(19).

En este contexto, la identificación y el monitoreo de los factores estresantes involucrados en el cuidado del recién nacido en uso de CCIP constituyen estrategias relevantes para la promoción de la salud y la prevención de complicaciones, contribuyendo al fortalecimiento de la seguridad y la calidad de la asistencia prestada.

Así, el subconjunto terminológico propuesto se configura como una herramienta para la identificación y expresión de necesidades de cuidados individualizados. La comunicación clara, las responsabilidades compartidas y la educación continua son componentes críticos de un equipo interprofesional exitoso que atiende a pacientes con CCIP. En consecuencia, al utilizar este instrumento, el enfermero demuestra su competencia profesional a través de registros confiables, que promueven la continuidad y el perfeccionamiento de la asistencia prestada.

Para este propósito, el modelo teórico adoptado desempeñó un papel fundamental en la estructuración del subconjunto, orientándolo desde la perspectiva de la enfermería, con énfasis en la aplicación de los niveles de estresores: intrapersonales, interpersonales y extrapersonales. Cabe destacar que las teorías de enfermería sirven como base fundamental para la creación y evaluación de tecnologías y conocimientos, ya que, por sí solas, representan tecnologías de cuidado indispensables para la implementación de buenas prácticas en enfermería y salud(6).

El análisis de los estresores enfrentados por los RN con CCIP, a la luz de la Teoría de Neuman, reveló la naturaleza multifactorial de las amenazas a la estabilidad sistémica de esta población. Los estresores intrapersonales, interpersonales y extrapersonales demostraron una interconexión significativa, lo que exige enfoques clínicos integrados y sensibles al contexto neonatal.

La validación clínica de los DE/RE e IE basados en esta teoría evidenció una alta concordancia entre los EE, reforzando la pertinencia y aplicabilidad del subconjunto terminológico de la CIPE® en el cuidado del NI con CCIP.

La mayoría de los enunciados se clasificaron como estresores extrapersonales, lo que evidencia el predominio de los factores ambientales y estructurales de la UCIN. A continuación, se destacaron los estresores intrapersonales, relacionados con la vulnerabilidad biológica de los neonatos. Por su parte, los estresores interpersonales presentaron una menor frecuencia, posiblemente debido al enfoque en la atención técnica en este contexto asistencial.

La mayoría de los DE/RE fueron considerados adecuados por los cuatro especialistas, lo que evidencia un sólido consenso sobre su pertinencia para los recién nacidos con CCIP. Términos como riesgo de infección e integridad de la piel alterada fueron validados unánimemente, lo que destaca la preocupación por las complicaciones comunes y la promoción de la atención integral.

Las intervenciones también mostraron un alto grado de concordancia, aunque algunos términos requirieron ajustes semánticos y conceptuales para garantizar la alineación con la CIPE® y el Modelo de Sistemas de Betty Neuman. La validación crítica realizada por expertos reforzó la relevancia clínica, la claridad y la aplicabilidad de los términos en el contexto neonatal.

Una investigación centrada en la construcción y validación de DE destinados a RN prematuros, basada en la CIPE®, reveló un alto nivel de concordancia entre los expertos a lo largo del proceso de validación. De los 146 enunciados formulados, solo uno no alcanzó un índice de validez de contenido (IVC) satisfactorio en relación con la relevancia, por lo que fue excluido de los resultados(20).

En cuanto al nivel de estresores intrapersonales, los enunciados diagnósticos recopilados representan estresores intrapersonales directamente relacionados con las características y condiciones propias del individuo(21). Estos estresores son consecuencia tanto de la inmadurez fisiológica del organismo del recién nacido como de su fragilidad ante las intervenciones necesarias para su supervivencia. Estos factores exigen un enfoque sensible y estrategias de cuidado especializadas para minimizar los impactos negativos en el bienestar infantil.

Los estresores intrapersonales, que se manifiestan internamente en el propio sistema del recién nacido, revelaron una amplia variedad y una fuerte interdependencia, lo que refleja la complejidad de las respuestas individuales frente a las condiciones clínicas y ambientales. Los estudios indican que las complicaciones relacionadas con el uso de la CCIP incluyen riesgo de hemorragias, función inmunológica comprometida, trombosis y desequilibrios metabólicos, como el desequilibrio ácido-base y electrolítico, sobre todo en prematuros extremos (<32 semanas)(18,22-24).

Estas condiciones suelen estar relacionadas con la fragilidad fisiológica, especialmente en aquellos con un peso al nacer inferior a 1500 g o un APGAR bajo, lo que aumenta la susceptibilidad a infecciones y dificultades metabólicas. La tasa de infección del torrente sanguíneo asociada al catéter se registró entre el 10% y el 12% de los casos analizados, lo que evidencia la necesidad de una gestión cuidadosa y una monitorización constante del CCIP. Estos cuidados son esenciales para reducir los riesgos y garantizar la seguridad del paciente durante la terapia intravenosa(22-24).

La atención del enfermero a estos factores estresantes es fundamental para promover una atención integral y dirigida. Al comprender que estas condiciones no son solo consecuencias del entorno o del dispositivo, sino que también están profundamente arraigadas en los aspectos fisiológicos y en el desarrollo del recién nacido, el enfermero puede ajustar sus intervenciones para proporcionar una atención más humanizada y eficaz, alineada con las necesidades individuales del recién nacido. Estas acciones incluyen la monitorización continua, el uso de estrategias no farmacológicas para controlar el dolor y el malestar, el apoyo al desarrollo neuropsicomotor y el ajuste de las terapias nutricionales y fluidoterapéuticas. Además, la identificación temprana y el manejo adecuado de estos factores estresantes garantizan no solo la seguridad, sino también la calidad de la atención, promoviendo el bienestar y el desarrollo saludable del recién nacido.

A nivel de estresores interpersonales, los enunciados de DE/RE reflejaron respuestas específicas de la relación directa que involucra al individuo y al profesional que atiende al paciente(25). En la presente investigación, estos estresores surgieron de las complejas interacciones entre los recién nacidos y los enfermeros. Estos factores pueden ser desencadenantes significativos de estrés, especialmente en contextos de atención sanitaria, donde la relación entre el cliente y los profesionales de la salud puede influir en la estabilidad del sistema.

Durante la inserción del CCIP, la interacción entre el enfermero y el recién nacido puede ser un momento difícil para el RN, generando incomodidad y agitación. Esto se debe a la necesidad de restringir los movimientos del bebé para evitar el desplazamiento del catéter, además del dolor inherente al procedimiento(26). Además, la ubicación incorrecta o la migración del CCIP pueden provocar dolor adicional y dificultar el tratamiento, lo que requiere un monitoreo constante y ajustes en los cuidados. El personal de enfermería debe estar preparado para manejar estas situaciones con sensibilidad para garantizar la comodidad del recién nacido y la confianza de los padres.

En lo que respecta a la interacción entre la madre y el bebé, la interrupción de los procesos familiares, a menudo necesaria debido al uso del CCIP, puede tener efectos adversos en el vínculo entre la madre y el hijo, afectar la confianza de los padres en su capacidad para cuidar al bebé y perjudicar el desarrollo nutricional del recién nacido(27).

Los estudios demuestran que las intervenciones de apoyo a la lactancia materna son fundamentales para minimizar el impacto de esta interrupción. El personal de enfermería desempeña un papel crucial a la hora de ofrecer apoyo emocional e información, lo que contribuye a reducir el estrés de los padres. Además, la gestión eficiente y transparente de los medicamentos, junto con una explicación clara a los padres, puede reducir esta carga de estrés(28).

A nivel de estresores extrapersonales, los enunciados de DE/RE se refieren a influencias externas al paciente que pueden afectar su estabilidad y bienestar(25). Estos estresores están asociados a elementos ambientales y circunstanciales, como políticas, sistemas de salud, condiciones socioeconómicas y recursos disponibles. Actúan indirectamente sobre el sistema del recién nacido y pueden influir en su capacidad de adaptación a otros estresores.

Las afirmaciones diagnósticas extrapersonales, como las complicaciones asociadas a la atención sanitaria, los regímenes farmacológicos complejos o las interacciones farmacológicas adversas, requieren una vigilancia constante para garantizar que el tratamiento se administra correctamente. La complejidad del tratamiento, sumada a la administración de numerosos medicamentos durante el uso de la CCP, también representa un factor de estrés para el recién nacido, lo que afecta su respuesta fisiológica y aumenta la probabilidad de complicaciones(29).

Basándose en las evaluaciones clínicas realizadas, la aplicación sistemática de los cuidados, ejemplificada por el uso del subconjunto, respalda el juicio clínico del enfermero y permite una planificación alineada con las particularidades de cada paciente.

Ante la temática propuesta, el enfermero, en su actuación profesional, lleva a cabo el juicio clínico basándose en el análisis de las respuestas del paciente, empleando DE para dirigir y calificar el proceso de cuidado. El empleo de lenguajes estandarizados, como el CIPE®, permite describir este conocimiento y aplicar IE específicas de acuerdo con las necesidades del paciente(13,30,31). Dichas intervenciones se centran en la formación continua del equipo, la educación y los cambios de comportamiento, lo que contribuye al éxito durante toda la terapia intravenosa del recién nacido que implica el uso del CCIP como dispositivo de elección(32-34).

El impacto del subconjunto discutido en la práctica asistencial está vinculado a su relevancia como referencia para los enfermeros que atienden a neonatos en uso de CCIP en la UCIN. Este instrumento se destaca como una guía eficaz para la elaboración de planes de cuidados individualizados. Las instituciones de salud pueden adoptar subconjuntos como estrategia para elevar la calidad de la asistencia, empleando los enunciados como referencia e integrando evidencias para fundamentar la toma de decisiones clínicas, mejorar la asistencia, utilizando los enunciados como indicativos e incorporando evidencias obtenidas que pueden convertirse en indicadores clínicos de calidad(35).

Cabe destacar que la evaluación realizada por los profesionales al utilizar el subconjunto construido resultó de gran relevancia. En este contexto, se observó una mayor homogeneidad en las evaluaciones, lo que sugiere una mayor eficiencia en el análisis de los pacientes. Esto fue posible gracias a la base científica proporcionada, que validó los indicadores utilizados para medir resultados concretos, lo que sirvió de apoyo para la elaboración del plan de cuidados de enfermería.

En cuanto a las limitaciones del estudio, la selección de una población específica puede haber reducido el alcance de los hallazgos, lo que dificulta su generalización. Además, el hecho de que el estudio se haya restringido a una sola región y contexto introdujo una característica cultural singular, que debe considerarse cuidadosamente al analizar los resultados, garantizando una comprensión más precisa de los hallazgos del estudio.

La implementación del subconjunto terminológico validado para neonatos con CCIP en la UCIN requiere un enfoque estructurado e integrado en la rutina de los profesionales de enfermería. En primer lugar, es fundamental promover la formación continua para capacitar a los enfermeros en el uso correcto de los enunciados de DE/RE e IE de la CIPE®. La realización de talleres y simulaciones clínicas puede ayudar a consolidar el razonamiento clínico necesario para identificar los indicadores específicos del diagnóstico de localización adversa de la CCIP y tomar decisiones acertadas.

Además de la capacitación, la integración del subconjunto en los sistemas electrónicos de historias clínicas puede facilitar el acceso de los profesionales a las terminologías estandarizadas, garantizando una mayor precisión en la documentación de la atención. El uso de software de apoyo a la toma de decisiones clínicas, con sugerencias automatizadas de diagnósticos e intervenciones basadas en los hallazgos clínicos, puede optimizar la práctica y minimizar las inconsistencias en los registros de enfermería. Esta integración tecnológica también favorece la comunicación interprofesional, al permitir que diferentes miembros del equipo de salud accedan a información estandarizada y actualizada sobre la atención prestada al paciente.

Otro aspecto esencial para la implementación exitosa del subconjunto terminológico es la creación de protocolos de atención basados en definiciones validadas. La incorporación de estos términos en los manuales de conducta de la UCIN puede garantizar una mayor uniformidad en las prácticas de enfermería y reducir las variaciones en el enfoque de los casos clínicos. Además, los criterios de validación pueden servir de base para auditorías internas, lo que permite supervisar el cumplimiento de las mejores prácticas e identificar oportunidades de mejora en la atención prestada.

Por último, la realización de estudios multicéntricos puede ser un paso estratégico para ampliar la aplicabilidad del subconjunto validado en diferentes instituciones de salud. La replicación del modelo asistencial en otras UCIN permitirá evaluar su eficacia en diversos contextos, reforzando su utilidad en la práctica clínica. Para garantizar la continuidad de la actualización, se recomienda que los profesionales involucrados en la investigación participen en redes de colaboración científica, donde puedan compartir hallazgos y contribuir a la evolución del conjunto terminológico de la CIPE®.

La implementación eficaz de este subconjunto representa un avance significativo en la estandarización del lenguaje especializado de la enfermería neonatal, fortaleciendo la toma de decisiones de los profesionales, mejorando la seguridad del paciente y garantizando una atención más calificada a los recién nacidos en uso de CCIP.

CONCLUSIÓN

La investigación evidenció la validación clínica de un subconjunto compuesto por 53 DE/RE y 110 IE de la CIPE®, dirigido al cuidado de RN en uso de CCIP en la UTIN. Este subconjunto es el resultado de la validación clínica del 90,3% de los 31 DE/RE y del 57% de los 154 IE originalmente presentes en el subconjunto terminológico inicial, además de la inclusión de 25 nuevos DE/RE y 22 nuevos IE y la exclusión de 3 DE/RE y 66 IE.

Los enunciados mostraron índices de concordancia clasificados como casi perfectos y perfectos, además de una concordancia global excelente, sin evidencia de diferencias estadísticamente significativas entre las evaluaciones realizadas por los especialistas. De este modo, la elaboración de estos enunciados empíricos, junto con el proceso de validación clínica, contribuye a la adecuación de los enunciados de enfermería a poblaciones específicas, proporcionando un medio eficaz para la evaluación mejorada de las intervenciones de enfermería.

A la luz de los resultados de este estudio, futuras investigaciones podrían explorar el impacto del subconjunto terminológico en la formación de los profesionales, investigando cómo su uso puede mejorar el juicio clínico de los enfermeros y contribuir a la estandarización de la atención neonatal. Otra dirección prometedora es el análisis de la mejora en la comunicación interprofesional, verificando cómo la adopción de un lenguaje estandarizado puede optimizar el intercambio de información entre enfermeros, médicos y otros profesionales involucrados en la atención neonatal, potenciando la integración de los equipos y la calidad de la atención prestada. Estas investigaciones futuras podrían fortalecer aún más la aplicabilidad del subconjunto terminológico, consolidando su relevancia en la enfermería neonatal y ampliando su impacto en la práctica clínica.

DISPONIBILIDAD DE DATOS

Los datos utilizados durante este estudio están disponibles del autor correspondiente previa solicitud razonable.

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Editado por

  • EDITOR ASOCIADO
    Marcia Regina Cubas

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    03 Oct 2025
  • Fecha del número
    2025

Histórico

  • Recibido
    22 Mayo 2025
  • Acepto
    03 Jul 2025
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